Diario de León

Niñas invisibles

Los países con menos chicas en la escuela tienen los peores índices de desarrollo humano, según la oenegé Plan Internacional

Publicado por
Manu Mediavilla
León

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Los países con menor número de muchachas recibiendo educación tienen los peores índices de desarrollo humano. El dato, incluido en el informe Por ser niñas de la oenegé Plan Internacional, alerta del grave desperdicio de oportunidades que supone la marginación de las chiquillas, adolescentes y mujeres jóvenes. Un año más de formación se traduce en un 10-20% más de ingresos femeninos, y eso tiene un efecto multiplicador para romper el ciclo de la pobreza. Ellas reinvierten el 90% de sus ingresos en el hogar -”los hombres solo el 30-40%-”, lo que permite mejorar la vida de su familia y la educación de sus hijas e hijos, tener una fuerza laboral más preparada y construir una comunidad más próspera.

 «Invertir en las mujeres es economía inteligente», remarca la directora gerente del Banco Mundial, Ngozi Okonjo-Iweala, pero «invertir en las niñas es economía aún más inteligente, porque es la clave del desarrollo». Plan Internacional comparte esa visión, y de ahí su empeño en que la Organización de las Naciones Unidas declare un Día Mundial de las Niñas. La fecha propuesta es el 22 de septiembre, y la oenegé sigue recabando apoyos -”el año pasado fue el Parlamento holandés, y este año ha sido la Comisión de Igualdad del Congreso español-” para su iniciativa, reforzada desde el 2007 con un informe anual sobre El estado mundial de las niñas .

 El telón de fondo en este 2009 es la crisis, que sirve a Plan Internacional para enfocar el informe en clave de esperanza: «Las niñas en la economía global: Hay que sumarlas». Porque si bien la denuncia de la realidad es severa -”«las niñas son las pobres entre las pobres», resume la directora general de Plan España, Concha López-”, la idea fundamental es que incluso en medio del actual túnel se deja ver una luz de futuro. Y ese horizonte tiene mucho que ver con el aprovechamiento de la inteligencia y capacidades de las chicas.

 

El precio de la crisis

El retrato de situación es pavoroso. La crisis se llevará este año 50.000 vidas más de bebés africanos, la mayoría niñas. Y también está cebándose en las trabajadoras. En el mundo pobre, dos tercios de ellas tienen empleos informales y precarios, mientras las del sector formal se llevan la palma en los despidos; en Filipinas, por ejemplo, el 70%. Muchas de las que emigraron no pueden seguir enviando dinero a sus familias -”las remesas globales caerán este año un 7,3%-”, y bastantes se ven obligadas a regresar.

Otras se ven empujadas al comercio sexual, como ya sucedió en 1997 con la crisis financiera asiática; en Yakarta, entre dos y cuatro veces más mujeres se convirtieron en trabajadoras sexuales en el año siguiente. Por no hablar de las hijas vendidas para la prostitución por sus familias ahogadas en la pobreza.

 La crisis no hace más que agravar un escenario que ya era dramático para las niñas. Cien millones están atrapadas en el trabajo infantil. Sesenta millones no van a la escuela. Dos millones mueren anualmente por la práctica de la mutilación sexual, que daña de por vida a 140 millones más. Un millón se ven obligadas a casarse cada año sin haber cumplido los 12. Y ellas son mayoría entre el millón de menores que todos los años son forzados a la prostitución o vendidos con propósitos sexuales. Si se habla de adolescentes, casi 70.000 mueren anualmente por abortos, y dos tercios de los casos africanos de VIH-sida en esa etapa son femeninos. Y si se considera a todas las mujeres, son el 70% de las personas pobres, con más de 900 millones que malviven con menos de un dólar diario y 450 millones que sufren problemas de salud en la edad adulta por su malnutrición en la infancia.

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