Diario de León

«Alas de Gaviota»-¦ renace el mito

La mitológica reedición «Flügeltüren» la interpreta AMG en clave V8

Publicado por
J. F. ZARDÓN
León

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Caballería rusticana. Sólo que la rusticidad , si la hubiere, la interpreta ahora un afinadísimo V8 firmado por AMG. El preparador de culto de la estrella plateada ha ejecutado tan bien la pieza-¦ que ningún instrumento distorsiona un resultado final que acaba por rizar el rizo, la cuadratura de un círculo mágico: potente y fácil de conducir-¦ bastante más fácil de enunciar que de llevar a la práctica y se ha llevado -”a la práctica, digo-”; en eso coinciden las crónicas al uso.

Desde Sindelfingen, el santuario del preparador, se lanza al mundo (sólo 25 unidades para España) un nuevo icono, escaparate tecnológico de un fabricante siempre apasionado por las realizaciones de altura.

Uno de los deportivos más sugerentes de la historia del automóvil, aquel mítico 300 SL «Alas de Gaviota» de mediados de los cincuenta, reverdece laureles con el actual biplaza SLS: 571 CV, cambio AMG Speedshift DCT, de 7 velocidades y doble embrague, en envoltorio de aluminio-¦ con puertas de apertura cenital.

Así que, tras la desaparición del SLR-McLaren, Mercedes no ha tardado «nada» en abrir un nuevo escaparate tecnológico, una suerte de aquí estoy yo , en un segmento, el de los superdeportitos que tantas satisfacciones -”más morales que comerciales-” le ha venido dando siempre a la marca.

Y eso, partiendo de una hoja en blanco, sin contaminación alguna con una espectacular propuesta cuya meta es la deportividad, en cuyo planteamiento no falta la piedra filosofal de este tipo de realizaciones: carrocería muy ligera, en la que cada caballo se encarga de mover 2,8 kilos. Consecuencia: uno de los monocascos más livianos del mercado capaz de propiciar las máximas prestaciones con, eso también, el menor consumo y emisiones, algo de lo que también pueden presumir los técnicos de AMG en la realización del V8 que entrega 571 CV con un altísimo par: 67,7 metros/kilo a 4.7500 revoluciones.

En Sindelfingen el nuevo «Alas de Gaviota» recibe el mencionado V8 (sólo 205 kilos) que resulta ser una extrapolación -”casi idéntica-” del también recién estrenado V8 que se aloja en el flamante E63 AMG aunque, en el caso del SLS, con lubricación por cárter seco.

Apuntar, para los amantes de las curiosidades, que también en este caso AMG ha seguido fielmente su ancestral filosofía de «un hombre, un motor»; de forma que solamente un único especialista se encarga -”y responsabiliza-” de todo el proceso productivo de cada mecánica en particular.

Propulsión clásica

Motor delantero, propulsión trasera y el cambio sobre el eje posterior (Transaxle), la configuración clásica por excelencia en los deportivos de culto, con lo que se consigue el máximo equilibrio de masas sobre ambos ejes y, paralelamente, un impecable comportamiento dinámico.

La nueva caja de cambios de 7 velocidades y doble embrague, es otra de las perlas del SLS. Mediante un sencillo mando giratorio, puede funcionar en cuatro modos: «C» (control eficaz), «S» (Sport), «S+» (Sport plus) y «M» (manual). En la posición «M» funciona bloqueando los automatismos, en tanto que seleccionando la posición «S+» el sistema permite una utilización doble y, lógicamente, con unos parámetros extremadamente deportivos; para los especialistas, esta es la posición más aconsejable si se quiere sacar todo el partido al coche. Además, en los programas Sport, Sport plus y Manual está permanentemente activada la función de «doble embrague». Eso, por no hablar del bloqueo mecánico del diferencial, alojado en la compacta carcasa del cambio, capaz de garantizar una propulsión óptima en cada momento.

Unos potentes frenos inasequibles al desaliento (6 bombines delante y 4 detrás), una suspensión mecánica muy bien tarada y una dirección prácticamente de carreras -¦ ponen la guinda al retorno mitológico.

En fin, la fascinación del automóvil trufada en tecnología elevada a la enésima potencia.

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