CANTO RODADO

libertad

la retahíla de desigualdades que recitó santamaría y el rosario de deseos de igualdad de carrasco son deudores del feminismo

León

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Papá, papá! De mayor quiero ser capitán de navío.

—Eso no puede ser.

—¿Por qué?

—Porque las niñas no son soldados.

María regresó al regazo de su padre a los pocos días.

—Quiero ser templario.

—Ellos son caballeros, no mujeres.

Entonces pensó en ser caja de música pero pensó que era imposible convertirse en aquel artilugio mágico.

A mí me dieron libertad. Es la ventaja de quien nada tiene que perder.

Hace unas semanas regresé a El Albéitar, después de no sé cuántos años, a ver la película Camile Claudel. 1915. Un biopic que cuenta unos pocos días de los 30 años que la escultura francesa permaneció confinada en un psiquiátrico al sur de Francia, en contra de su voluntad e incluso del criterio médico. Es un canto a la libertad perdida con el mistral, el terrible viento atravesando la cárcel interior de los enfermos mentales.

Feminista

En el cine coincidí con un compañero de profesión. A la salida me presentó a sus acompañantes: «Ana es feminista», les dijo. ¡Caramba! No estudié para feminista. La palabra feminismo no tiene buena prensa. Y las feministas, menos aún. Pero si tenemos derecho a voto, se lo debemos a las feministas; si tenemos derechos laborales, algo hicieron las feministas. Muchas, muchas mujeres... que nos precedieron. Ganaron derechos para las mujeres y para los hombres.

Con frecuencia oigo a mujeres que alcanzan poder afirmar sin que les pregunten que ellas no son feministas. A continuación suelen deshacerse en todo tipo de explicaciones sobre una carrera profesional sin obstáculos por ser mujer y bla, bla, bla... Con frecuencia, al cabo de un rato te suelen contar una anécdota, sí ahora se acuerda, de cuándo la censuraron por ser mujer o le pusieron una zancadilla.

El prejuicio es muy grande. La realidad es tozuda. Pero entre las mujeres, salvo en el feminismo (y no siempre), no se da reconocimiento ni autoridad a quienes abrieron camino. La lucha de las mujeres ha sido sido, y es, por la libertad.

El discurso feminista se lo apropian todas y todos, cuando conviene. La retahíla de desigualdades que recitó Soraya Sáenz de Santamaría y el rosario de deseos que leyó Isabel Carrasco están extraídos del discurso feminista de las últimas décadas.

Memoria

Miguel Poveda, el cantaor flamenco cuyo segundo apellido es León y el viernes puso a León a sus pies, cantó a la libertad y bailó tan libre que estremecía. Sencillo y cercano, poderoso, seguro... se deshizo en agradecimientos y reconocimientos a toda la tradición del cante y de la copla en la que se sustenta. Mencionó, y con qué cariño, a cantaores y cantaoras, que inspiraron e hicieron solar a aquel niño tímido que escuchaba coplas en la radio de su madre. Nacido en Cataluña, payo y de padre murciano y madre manchega, de Puertollano, no lo tuvo fácil.

La Lámpara Minera, ganada con otros tres premios en el festival del Cante de las Minas de La Unión, le abrió la puerta grande. Entró por ella pero nunca se olvida de sus orígenes. De sus lugares. De su gente. Cádiz, Málaga, Triana... Murcia, Barcelona... Los poetas. ¡Qué arte, Miguel! ¡Qué grande, Poveda! Nos metiste el sentimiento en el cuerpo y, de despedida, para que lográramos salir de pie, un bálsamo. Magnífico concierto. Gran lección.

Sororidad

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María Zambrano no fue soldado ni templario, estudió y se hizo filósofa. La filósofa de la aurora, la de la razón poética. La que se exilió por la libertad. Una idea puede cambiar el mundo, nos dijo. La idea es, para el día después del 8 de marzo, avanzar sin menospreciar nuestro pasado. Sororidad. Palabra cantaora. Bailaora. Rueda. Rueda.