CANTO RODADO

locura

«todo parecía indicar que cuantas más mujeres buscaran la libertad y la autodeterinación más cruenta sería la represión»

León

Creado:

Actualizado:

Es pura locura que esto suceda en una época como la nuestra, culturalmente tan desarrollada!». La frase es de una aristócrata, la princesa Teresa de Baviera. La escribió en 1914 en su villa de Lindau, al lado del Lago Constanza. Fue una de las voces de mujeres que se alzaron contra la barbarie de la I Guerra Mundial. No fue la única. Rosa Luxemburgo, Clara Zetkin, Anita Augspurg... Todas ellas militaron del lado del pacifismo mientras enarbolaban las pancartas a favor del sufragio femenino y los derechos de las mujeres.

La guerra fue desoladora. De 10 a 31 millones de personas, militares y civiles, perdieron la vida entre 1914 y 1918. La locura de la guerra dejó a muchas mujeres solas y laminó las expectativas de matrimonio con las que habían sido educadas todas. Se reinventaron y aprendieron a vivir y a subsistir por sí mismas. Probaron modos de vida inéditos. Nuevos placeres y nuevos horizontes. Soportaron el sufrimiento. Lucharon. Entraron en el siglo XX y trataron de asirlo como suyo. Algunas lo consiguieron. Dejaron un legado.

Las guerras continúan. La frase de la princesa podría ser de hoy mismo. Es pura locura que esto suceda, decimos mirando a Israel. Es pura locura que un pueblo que fue masacrado durante la II Guerra Mundial —entre 60 y 73 millones de muertes en total, 6 millones de judíos— quiera alcanzar el cielo bajo un estado violento y represor, racista y segregacionista. Genocida. Es una locura.

Excusas

Pura locura. En 1914 quienes movían las piezas del tablero de la guerra veían con entusiasmo las futuras conquistas territoriales. Y lo hacían con frialdad calculadora. Igual que hace hoy Israel. Igual que en todas las guerras. Sin excepción. La locura siempre es una buena excusa. Una explicación para lo que no la tiene. Para las intenciones ocultas. Los abogados son expertos en locuras transitorias cuando el crimen no es perfecto.

Genocidio

Vivimos en medio de la locura. El genocidio de Israel. Los feminicidos de Centroamérica, la violación de niñas en la India, la violencia machista que espanta en España y de la que apenas se habla en Europa. Las guerras silenciadas de África. Las locuras andan sueltas. Desvarían los amos del mundo mientras se cumplen 45 años de la llegada a Luna. ¡Ah! ¡Qué locura!

Pero los que siempre pisan tierra hacen negocios de locura a cuenta nuestra. El estado acaba de vender por 1.187 millones de euros los restos de la última caja de Cataluña. Pagamos más de 12.000 millones por su rescate y nuestro sistema está preso de una deuda con la banca europea que es una locura: más del 96% del PIB de España.

El capital amplía sus conquistas, mientras sus baluartes hacen maniobras enarbolando señeras o privando de la justicia a los más débiles y queriendo debilitar a las mujeres. «Todo parecía indicar que cuantas más mujeres buscaran la libertad y la autodeterminación, más cruenta sería la represión», comenta Virginia Nicholson en el libro Ellas solas donde aborda ese mundo sin hombres en que vivieron muchas mujeres tras la Gran Guerra. Así pasa en Palestina.

Caminos

Cargando contenidos...

Ellas, solas o en compañía, siguen en lucha. Mujeres de negro. Contra la barbarie de la guerra. Mujeres de rojo. Por el derecho a decidir sobre el propio cuerpo. Las violetas. Contra la violencia machista. Las mujeres pacifistas de hoy, las luchadoras, siguen la estela de las sufragistas, de las madres de la plaza de Mayo, de las feministas, de las vanguardistas y libertinas. De la vida. Y abren caminos nuevos. Por eso, Araceli, estamos contigo. En tu lucha.