Diario de León

Chicos y chicas de León que queman sus alas con el alcohol

El programa Ícaro atendió en León en 2024 a 14 menores, diez chicas y cinco chicos, que acudieron a los servicios de urgencias hospitalarios debido a problemas derivados del consumo etílico y otras drogas

Proyecto Hombre Cals es una de las entidades que ofrece el programa.  DL

Proyecto Hombre Cals es una de las entidades que ofrece el programa. DL

Ana Gaitero
León

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Ícaro voló tan alto que sus alas pegadas con cera se deshicieron y cayó desplomado al mar. El mito griego del hijo de Dédalo, que sí pudo llegar a su destino desde el laberinto de Creta, da nombre al programa Ícaro del Comisionado Regional para la Droga que gestiona en la capital el Plan Municipal sobre Drogas de León y la Fundación Proyecto Hombre Cals en el resto de la provincia.

Programa Ícaro Alcohol y otras Drogas forma parte del arsenal terapéutico de prevención y reducción de los riesgos asociados al consumo de alcohol y otras sustancias en menores de 18 años que son atendidos en urgencias hospitalarias o emergencias sanitarias por problemas derivados del consumo de bebidas alcohólicas u otras drogas. Son menores que precisan atención médica por intoxicaciones etílicas, accidentes de tráfico, lesiones, traumatismos o agresiones.

Los hospitales y servicios de emergencias siguen un protocolo para derivar estos casos a los equipos de prevención de drogas correspondientes; en el caso de León, el Plan Municipal sobre Adicciones, para la capital, y la Fundación Proyecto Hombre para el resto de la provincia.

Ícaro echó a andar en 2017 en Valladolid y en 2018 se incorporó a León.

Tras el parón de la pandemia, el programa toma impulso con más miras. Ya no sólo será el alcohol el detonante de la voz de alarma, sino también otras sustancias que se ha detectado que se consumen con patrones de riesgo.

En 2024, un total de 14 menores, diez chicas y cuatro chicos, con una media de 14,4 años participaron en Ícaro. Siete en la capital, con el Plan Municipal sobre Adicciones de León, y otros tantos del resto de la provincia, incluidas Ponferrada y San Andrés, con la Fundación Proyecto Hombre Cals.

Una vez que el caso se detecta en Urgencias, los servicios sanitarios «realizan intervenciones motivacionales breves con el menor y su familia para aumentar la percepción del riesgo y facilitar la derivación al servicio de referencia en prevención del Plan Municipal sobre Adicciones», explica el Comisionado.

Como requisito, se pide que el paciente o, en el caso de menores de 13 años, tutores/padres, firmen el consentimiento informado para incorporarse al programa. El centro sanitario da copia del mismo junto con unas sencillas recomendaciones respecto al consumo de alcohol y otras sustancias.

A través del Comisionado Regional para la Droga se comunica el caso al Servicio de Referencia Prevención, que se pondrá en contacto con el paciente en un plazo de 24 a 72 horas), el Plan Municipal sobre Adicciones de León y la Fundación Proyecto Hombre Cals.

Una vez en la cita, los técnicos de prevención realizan un diagnóstico y una intervención individual con la familia y el menor en función del nivel de riesgo. «No es lo mismo un menor que tiene el primer contacto con el alcohol que uno que tiene un consumo abusivo», señala Tania Paz Ramón, de Proyecto Hombre.

En función del diagnóstico, se contemplan tres tipos de intervenciones (universal, selectiva o indicada) que implican trabajar con la familia y el menor en sesiones conjuntas y por separado, según explica el responsable del Plan Municipal sobre Adicciones de León.

La prevención universal trabaja con la familia para «aumentar la percepción de riesgo y disminuir la tolerancia en relación al consumo de alcohol y otras drogas», a la vez que proporciona «estrategias educativas positivas para prevenir el consumo en sus hijas o hijos». Además, busca fortalecer las herramientas parentales para hacer frente a situaciones educativas conflictivas con habilidades de comunicación y de resolución de conflictos.

En el caso del menor, la prevención universal trabaja en «desmitificar algunas ideas erróneas en relación a las drogas» e «incrementar la percepción de riesgo respecto al consumo de alcohol, tabaco y cannabis».

En el caso de la prevención selectiva, el trabajo terapéutico es más largo. Son 6 sesiones de 1 hora separadas, que se cierran con una intervención con toda la familia de 30-60 minutos. Los objetivos con la familia son motivarla en factores de riesgo y protección. Incide en la comunicación para mejorar las relaciones entre padres/madres e hijos/hijas, en el autocontrol para reducir conflictos en casa y en establecer límites con supervisión. Asimismo se ofrece información sobre drogas y uso del tiempo libre a la familia.

A los chicos y chicas se les informa sobre los factores riesgo/protección frente al alcohol, tabaco, cannabis y se plantean objetivos de cambio. La motivación para el mismo pasa por ofrecerles herramientas de comunicación y resistencia frente a la presión del grupo.

También se incide en el manejo de la ira, en las normas y estrategias de resolución de conflictos y en la iformación sobre drogas, creencias normativas y uso del tiempo libre.

La prevención indicada está pensada para casos que precisan intervenciones integrales e intensivas de tipo psico-educativo y terapéutico tanto con las familias como con el menor. El programa se funde aquí con otra herramienta de prevención que se llama Indicale.

Son menores que tienen un consumo habitual de alcohol y/o otras drogas. Los objetivos son reducir la frecuencia del consumo de drogas y promover la abstinencia a través del desarrollo de estrategias y habilidades.

El programa acompaña al adolescente «en su desarrollo evolutivo, potenciando los factores de protección que le permitan tener un estilo de vida saludable».

Asimismo, ofrece a las familias «un asesoramiento especializado que les ayude a afrontar esta problemática adquiriendo las habilidades necesarias para reducir los factores de riesgo y potenciar los de protección», explica el coordinador del Plan Municipal sobre Adicciones de León.

El programa Ícaro contempla que «tras las intervenciones las familias informen a los pediatras o médico de familia para incorporarlo a la historia clínica y dar continuación sanitaria a las actuaciones preventivas iniciadas».

Se trata de volar sin alcohol y droga. De no quemarse las alas por volar demasiado alto.

Más del doble de chicas que chicos

El número de chicas derivadas el año pasado desde los servicios de urgencias y emergencias sanitarias al programa Ícaro del Comisionado Regional sobre Drogas en León es dos veces y medio mayor que el de chicos.

«Es un dato llamativo a estudiar», admite Tania Paz Ramón, responsable de la Fundación Proyecto Hombre Cals. La experta señala que pueden influir diferentes factores como mayor grado de afectación.

La encuesta Estudes del Comisionado Nacional sobre Drogas señala que el 34,6% de estudiantes de 12 y 13 años de 1º y 2º de la ESO reconoce haber consumido alcohol al menos una vez en su vida. Por sexos se observa una prevalencia similar entre chicos y chicas.

Cuando se pregunta por el consumo de alcohol en los últimos 12 meses, la prevalencia se reduce al 30,6%, muy similar entre el sexo masculino y femenino. En el tramo de 30 días admiten la ingesta el 21,5% de chicos y el 20,6% de chicas.

De esta encuesta se deduce que la edad de inicio en el consumo de alcohol de studiantes de 12 y 13 años es algo más precoz en los chicos (11 años) que en las chicas (11,4 años) aunque sin notable diferencia.

Entre los estudiantes de 14 a 18 años, la edad media de inicio en el consumo de alcohol se sitúa en los chicos y chicas en los 13,9 años. «Este retraso respecto a los 13-13 años se debe a la mayor incorporación al consumo de alcohol a medida que aumenta la edad de los estudiantes», señala Estudes.

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