Diario de León

Rajoy aspira a vivir un año diez

Los nuevos datos del Gürtel y el Estatut, retos de un PP que lidera las encuestas

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ANTONIO MONTILLa | madrid
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Mariano Rajoy encara un año decisivo para sus aspiraciones de llegar a La Moncloa, con la serenidad ganada tras un convulso 2009. El líder de la oposición, superado el primer embate del caso Gürtel y apaciguada la latente trifulca de Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón, contempla como la estrella de José Luis Rodríguez Zapatero languidece en la maraña de una crisis económica que siembra la desconfianza de la mayoría de los españoles en el presidente, según los últimos sondeos.

De celebrarse hoy elecciones generales, el PP ganaría al PSOE por un porcentaje que oscila entre los dos y los cinco puntos y medio, dependiendo de la encuesta. Pero las urnas, salvo adelanto extraordinario, no hablarán hasta el 2012. Ni los estudios demoscópicos ni la tendencia ascendente que atesora el PP desde su triunfo en las europeas de junio garantizan el éxito.

Rajoy pisará el acelerador para evitar oxigenar a un rival sin fuelle, pero con capacidad de reacción. Estas navidades ha estado trabajando, desde su Galicia natal, con su más estrechos colaboradores en el diseño de la estrategia que desarrollará su partido en los próximos seis meses y que presentará el 11 de enero. Una táctica de desgaste que apenas concederá respiro a Zapatero, salvo en los asuntos relacionados con la presidencia de la UE. El PP pondrá el foco en tres aspectos: crisis económica, casos de corrupción que afecten a miembros del PSOE y debilidad de liderazgo de Zapatero.

1397124194 «Chapuza» económica. Los populares emplearán buena parte de sus energías en reprochar al Ejecutivo socialista la «chapucera y errática» política económica, incapaz de generar empleo que mengue la cifra de 4,1 millones de parados. También enfatizarán las denuncias y sumarios judiciales que afecten a dirigentes socialistas -”casos Faisán, Matsa, Mercasevilla o Sitel-” y potenciarán, desde un segundo plano, cualquier dato que avale el debate sucesorio en la cúpula del PSOE, que podría derivar en la renuncia de Zapatero a ser el candidato en el 2012.

Pero Rajoy tampoco quiere descuidar el papel de alternativa que las encuestas otorgan al PP. De hecho, insistirán en que España saldría antes y mejor de la crisis económica con un gobierno popular. Para refrendar esta tesis presentarán los logros económicos de los gobiernos de Aznar (1996-2004). Además de defender reformas estructurales en el mercado laboral y la banca, quiere arrogarse el papel de «previsible» ante unos españoles desconcertados por los vaivenes económicos del actual Gabinete. Rajoy insistirá en que Zapatero castiga al español que consume y al que ahorra, con subidas de impuestos en ambos segmentos.

El año diez del PP comienza con una empinada cuesta de enero. El TSJ de Madrid levantará a finales de mes el secreto del grueso de este sumario, con los que se difundirán nuevos datos de la trama. Y por otra parte llegará la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña, un asunto inquietante para el equipo de la calle Génova. Los populares ultiman una estrategia que les permita, por un lado, sacar pecho ante un posible éxito de sus reparos al articulado catalán y, por otro, que evite presentarse como un partido anti-catalán.

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