Reportaje | a. gaitero
Tres mujeres, tres experiencias
Hace apenas medio año que llegó a León y ya ha trabajado en tres casas, ha hecho un curso de auxiliar de geriatría y prácticas en la residencia Virgen del Camino y cada mañana, cuando no trabaja, lee periódicos, busca empleo por Internet o acude a las entidades colaboradoras con el Ecyl en busca de un trabajo.
Diara es de Bulgaria y una de las usuarias que ha pasado por el centro de inmigrantes de Cáritas Diocesana de León este año. En las oficinas han recibido 96 ofertas de empleo desde enero, de las cuales 59 -”el 61%-” corresponden al servicio doméstico.
En el curriculum de Diara figura su experiencia como camarera y dependienta en Bulgaria, así como sus conocimientos de inglés e informática. «Mi permiso de trabajo no me cierra las puertas a ningún sector, pero sólo he conseguido trabajos en casas», explica.
Como extranjera no comunitaria y con la ayuda de Cáritas apenas tardó dos días en regularizar su situación como residente y ciudadana europea que aspira a vivir y trabajar en León. La única opción ha sido el servicio doméstico y está contenta: «Salí de mi país por problemas personales y León es una ciudad que me gusta para mí y para mi hija. Aprovecho para aprender español y conocer mientras hago estos trabajos por horas que me permiten adaptarme a las necesidades de la pequeña», explica.
Dejó el primer trabajo -”cuidado a una persona mayor con alzhéimer-” porque «me pagaban poco sueldo (salía a 3 euros por hora) y tenía que trabajar todos los días. Yo sólo puedo trabajar de lunes a viernes y los sábados por la mañana, porque hay centros abiertos», agrega. Ahora trabaja diez horas a la semana como asistenta de un hombre ciego: «Hago la compra, la comida, la limpieza». Empezó recibiendo 5 euros por hora y ahora le pagan 6. «Es buena persona, estoy contenta y el trabajo me da la tranquildad que necesito», explica.
En otra casa trabaja dos horas a la semana. «Gano poco, pero con la ayuda de Cáritas, a la que tengo que agradecer todo lo que he avanzado en León, vamos saliendo adelante», recalca Diara. Trabajos mejor remunerados, como el cuidado de personas enfermas por la noche, no están a su alcance mientras la niña sea pequeña.
«Cáritas me ha dado información, me ha ayudado con los papeles, si necesito ropa para la niña siempre hay algo en el ropero y hasta me metieron en el programa del Colegio de Odontólogos para inmigrantes que me sirvió cuando tuve que tratarme una infección».
Está a la espera de mejorar un poco la situación de cara al 2010: «He entregado mi curriculum en residencias de ancianos y empresas de limpieza», señala. Con el tiempo, quizás pueda homologar en España los títulos que obtuvo en su país. De momento, sabe que estos papeles no le son muy útiles en su nueva vida.