La Junta exige a Zapatero que busque una «alternativa de consenso» a la Sama-Velilla
El Ejecutivo autonómico cree que la línea «es necesaria» para Asturias, pero rechaza el trazado actual

Juan Vicente Herrera y Vicente Álvarez Areces rodeados de sus consejeros en la cumbre de Valladolid
«Orgulloso de haber contribuido en el 2005 al desbloqueamiento» de un proyecto que es «una vieja necesidad del Principado de Asturias», el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, ratificó ayer ante su homólogo asturiano, Vicente Álvarez Areces, el «apoyo» de su administración a la línea de alta tensión Sama-Velilla, pero se reafirmó en su respaldo al rechazo «unánime, social y político que existe en León» ante el actual trazado. Una postura, contenida en la «resolución aprobada por las Cortes», que no evita que se reclame al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a que «plantee otra alternativa con consenso».
El matiz descubre que «línea y trazado son dos cosas diferentes», como separó en su intervención, quien subrayó que «quien tendrá que buscar las alternativas es el Gobierno, tendrá que plantearlas y buscar el consenso porque es una responsabilidad suya, ni el Principado de Asturias, que lo necesita, ni la Junta», a la cual el Ejecutivo central «no puede quemar en una polémica que no tiene que resolver», sino en la que tan sólo ha aportado «sensatez y solidaridad» y en la que ha dado «ejemplo de responsabilidad e inteligencia». «¿A que conclusión tengo que llegar, que hubiera sido mejor no sentarse en el 2005? Pues no, me reitero», rubricó.
Estos términos trufaron el discurso de Herrera, quien cargó su «crítica» sobre el Ejecutivo de Zapatero, que es quien «tiene las competencias», mientras que el papel de la administración autonómica -"explicitado en el convenio que firmó en el 2005 con el Ministerio de Industria, Red Eléctrica Española y Principado para desarrollar la línea-" «sólo reiteró el compromiso de Castilla y León con el sistema energético nacional y su desarrollo», definido por «el Gobierno y el Congreso de los Diputados como Planificación Estratégica Prioritaria». «No hay compartimentos estancos», abundó en su explicación el presidente del PP de la comunidad.
Solidaridad y comprensión. Esta «solidaridad» es por la que la Junta «comprende las razones del Principado de Asturias», que defiende la línea de alta tensión para la evacuación eléctrica como «una necesidad imperiosa para su desarrollo económico». La comprensión llevó a Herrera a comprometerse con Areces para «servir de interlocutor para explicar las razones a quien no las entiende», lo que «es compatible con la defensa de los intereses de León», como sucedió cuando «se mantuvo el litigio jurisdiccional para combatir el trazado lesivo, que pretendía cruzar Picos de Europa».
Descargado de su responsabilidad, el presidente de la Junta asentó que «quien tiene un problema es el Gobierno, que haría muy mal en ningunear el sentimiento arraigado de rechazo». «Tienen la obligación de resolver el problema. Que den sus razones y tomen decisiones, que se acerquen a León, como han hecho en Asturias, y expliquen los criterios», retó Herrera, quien recordó el «ejemplo sangrante» de la última campaña electoral, cuando el entonces ministro y ahora portavoz del PSOE, José Antonio Alonso, quien «se puso al frente de la manifestación» en contra de la línea. «¿Qué opina de eso Zapatero? No sabemos nada, porque en este caso ni opina ni se le espera», atacó.
Ningún lugar a la negación. Raudo en el quite, el presidente del Principado miró a Herrera para recalcar que «el acuerdo en ningún lugar es la negación de la línea», manifestó que le consta que «el Gobierno está en posición de garantizar» el proyecto y reseñó que «en el debate medioambiental en el que está ahora puede variar el corredor». Lejos de la conclusión defendida por los leoneses, el dirigente socialista asturiano, quien auguró «una solución positiva para todos», avanzó que «el único camino razonable no es intensificar lo pasional, sino enfriar y llegar a lo racional». «Queremos que se comprenda que desde el punto de vista racional y objetivo ese trazado es necesario. Tendremos que hacer un esfuerzo mayor de explicación, hasta la extenuación», apuntó Areces, quien incidió en que la línea «es necesaria no sólo para Asturias, sino también para León, Galicia, España, las empresas que producen y consumen y los ciudadanos».
El empeño pedagógico de Areces sirvió para comprender que «los ayuntamientos leoneses quieran actividades industriales que creen empleo», pero enlazó la consecución de estos resultados con el desarrollo de la línea, que «da mayores garantías de calidad y suministro a las empresas, aumenta la capacidad de evacuación en La Robla y el Bierzo, favorece las energías eólica y de biomasa, reduce la emisión de CO2 al medioambiente, disminuye los costes de transporte y precio, y mejora el mallado», con lo que se impide «el apagón, que sería un daño irreversible y que existe ahora con una red de 132 kilovatios».