Diario de León

El PP propone que Zapatero y Rajoy busquen unidos una salida a la crisis

Los populares celebran el cambio de rumbo del Gobierno que «ahora sí afronta las reformas que le reclamaban desde hace meses» y le ofrece un Pacto de Estado

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ANTONIO MONTILLA | Madrid
León

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Cuidado con los deseos, porque a veces se cumplen. El PP lleva más de un año demandado a José Luis Rodríguez Zapatero reformas profundas, sobre todo de índole económica y laboral. Sin embargo, cuando el Ejecutivo socialista, acuciado por la cifra récord de cuatro millones de parados y cuestionado por la UE a causa del alto déficit público, decide emprender esos decisivos cambios, el principal partido de la oposición opta por mirar hacia otro lado.

Esta aparente contradicción obedece a una cuestión de estrategia: los populares no están dispuestos a regalar nada al adversario. Opinan que los socialistas han hecho «una mala copia» de sus propuestas y exigen una singular contrapartida. El PP aspira a que Zapatero reconozca que necesita a Mariano Rajoy para sacar a España de la crisis. Es más, los populares ambicionan que el presidente cite al líder de la oposición en La Moncloa para «pedirle ayuda».

La baza de la dirección nacional del PP en esta singular partida es el consenso. Sin un pacto de Estado Zapatero nunca ganará la batalla de la crisis, según estiman fuentes de la cúpula popular. Ponen como ejemplo la propuesta para modificar el sistema de pensiones, que el PSOE ha querido aliñar en solitario, sin pasar ni por el tamiz del Pacto de Toledo. El resultado ha sido un notable repudio social, sindical y político. El Ejecutivo intenta remendar el roto con continuos cambalaches -"ayer mismo con el cómputo de años-" y el PP defiende que el rechazo ciudadano habría sido menor si este camino lo hubiera andado el PSOE de la mano del PP.

Los populares, sin embargo, corren el riesgo de que se les censure por no arrimar el hombro en un momento decisivo para detener la gangrena económica, sobre todo porque el escenario ha cambiado en este inicio del 2010. La negativa del Ejecutivo socialista a impulsar cambios de calado, pese a la crisis, apelando a razones ideológicas y sociales, engrandeció la figura de Rajoy como el sustituto ideal para un patrón que avocaba la nave a la zozobra. Con Zapatero enganchado a las reformas, sobre todo por las advertencias de la Comisión Europea y de otros organismos internacionales, el PP debe renovar su estrategia o, como mínimo, a cambiar su discurso.

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