La banda desterró del País Vasco al terrorista que fue detenido el martes en Jaca
Presumir en público de pertenencia a ETA se castiga con deportación. El etarra Igor Martín Niño, detenido el martes en Jaca (Huesca), dentro de la operación de la Erzaintza contra un comando de legales (no fichados por la policía) asentado en la localidad vizcaína de Ondárroa, habría sido desterrado del País Vasco por alardear que era miembro de la organización terrorista. Así lo apunta, según fuentes judiciales, la investigación policial que obra en manos del juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco, que hoy mandó a prisión a Martín Niño y a su compañera sentimental Olaitz Lema Zabala.
Aunque Martín Niño, de 31 años, negase este extremo ante el juez Velasco, el castigo que aplica ETA a los bocazas de la banda es «novedoso y verosímil», reconocen las fuentes, ya que ha sido el único de los nueve detenidos en la operación policial que vivía fuera del País Vasco.