¿Por qué es tan importante para el -gallo de bosque-? | m. romero
Quisquilloso machito mediterráneo
Los delicados ejemplares de urogallo sobreviven en estos días fríos y cortos sin apenas moverse para no malgastar la energía que les consumirá el celo en sólo unas semanas
Se escucha un pico negro entre la enclenque arboleda. «Es genial. Esta zona también es su límite. De aquí no bajan», informa Jesús Garzón. Lleva años vinculado a la protección del medio ambiente y a promover el desarrollo sostenible en el ámbito rural. De hecho, como impulsor de los parques de Oyambre y Monfragüe (Cáceres) y del paso anual de rebaños por la Puerta del Sol de Madrid para la recuperación de las Cañadas Reales y de la trashumancia, hace escasas semanas recibía de manos del Rey el Premio Fondena. Ayer recorrió varias cimas y fotografió gran parte de las instalaciones industriales que se han levantado sobre las cimas de las montañas omañesas y cepedanas, donde la presencia del urogallo cantábrico resulta excepcional por las características mediterráneas del clima y su contraste con el origen eurosiberiano de la gallinácea.
No quedan muchos en la zona, aunque la nueva leyenda que corre por los pueblos dice que obreros que trabajan en la construcción de estos parques eólicos han llegado a fotografiar un ejemplar de urogallo que pasaba tranquilamente de un lado a otro de las amplias pistas que se han abierto para subir los gigantescos aerogeneradores. No sería algo improbable, pero en este momento cualquier actividad puede ser letal para la especie.
Francisco Purroy, catedrático de Zoología en la Universidad de León y colaborador de este periódico, recuerda que el urogallo, concretamente en la citada zona, se debería encontrar en este época «encaramado, probablemente a un acebo o un pino, comiendo y aguantando el frío». «Este tipo de animales -"explica Jesús Garzón-" están en su momento crítico porque ahora en invierno, con días cortos y fríos y noches muy largas los urogallos sobreviven no gastando energía. La clave de su supervivencia es no molestarles».
En teoría, a partir de mediados de diciembre hasta el mes de marzo, el gallo de bosque debería encontrase en este escenario. «A partir de la primavera -"introduce Purroy-" ya empieza el momento reproductor, incluso en mayo ya hay nidos y polladas. Por eso es importante no perturbarlo en este momento de reposo».
La alimentación es dura en esta época y los urogallos, si hay nieve, tampoco los encuentran fácilmente. Además, si las molestias de la maquinaria fueran puntuales, no existiría problema, pero el constante paso de vehículos y las vibraciones que provocan afecta más de lo que parece a esta especie. El zoólogo Francisco Purroy subraya que estos urogallos son excepcionales, «únicos», porque siendo de origen eurosiberiano están en un clima mediterráneo y han logrado sobrevivir en un extremo tan meriodional.
A partir del 31 de julio, las restricciones se levantarán en la zona. Entretanto, los científicos británicos predicen la desaparición del urogallo en la cordillera cantábrica para finales de siglo, pese a la salud de la población occidental.