Crónica | miguel ángel zamora

Por una vez, nadie perdió el juicio

El acto solemne de la condecoración contó con numerosas personalidades

Vicario, Concepción, Dívar, Martín-Granizo, Fonseca y Prada.

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León

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El abrazo del presidente Herrera a Juan Rodríguez García-Lozano, el padre del presidente Zapatero, lejos de tener consideración de delito contra el honor, ni siquiera en grado de tentativa, se convirtió en una absolución de conciencia con todos los pronunciamientos. A la presidenta de la Diputación, Isabel Carrasco, le pareció conveniente evitar la tentación del hurto de su abrigo, pese a los veintitantos grados de temperatura en la sala. Y dispersos por la bancada de invitados los presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia de Galicia, Asturias, Cantabria, Cataluña, La Rioja y Castilla-La Mancha, bordearon la asociación ilícita de valientes dispuestos a aguantar la jornada completa sin desprenderse de la corbata. Como en las bodas de postín.

El protocolo encontró en el presidente de la Audiencia, Manuel García Prada y en el decano de los jueces, Juan Carlos Suárez-Quiñones, dos candidatos a una condena por conducción temeraria (exceso de velocidad deambulando por el Palacio de Justicia) y en el capítulo de protección de la intimidad, la directora del Centro de Estudios Jurídicos, Lourdes Rodríguez Rey y el Procurador del Común, Javier Amoedo, pasaron casi inadvertidos en un ejercicio de prudencia.

Ni el consejero de Fomento, Antonio Silván, se expuso a una acusación de abuso de autoridad ni hubo resistencia contra el Comisario Jefe de León, Ángel Miñambres, contra el Comisario Andrés Cadenas ni contra el Intendente Jefe de la Policía Local, Martín Muñoz.

Lejos de incurrir en una supuesta obstrucción a la Justicia, los decanos de los abogados, Ricardo Gavilanes y de los Procuradores, Fernando Álvarez Tejerina colaboraron lo suyo.

Acudió también el Obispo de León, Julián López, por si alguien caía en la tentación de la calumnia y el apartado de faltas quedó especialmente exiguo porque apenas se registraron ausencias sobre la previsiones iniciales.

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Al final la Audiencia Provincial de León, sede de la sala de vistas más grande de la comunidad autónoma, hizo honor a su condición de Palacio de Justicia. Y no cabe recurso.