Diario de León

Dívar lamenta que la libertad de expresión se vuelva «contra sus garantes, los jueces»

José Luis Concepción, presidente del TSJCyL, recibe la Medalla de San Raimundo de Peñafort en León

Carlos Dívar felicita a José Luis Concepción tras imponerle la medalla.

Carlos Dívar felicita a José Luis Concepción tras imponerle la medalla.

Miguel Ángel Zamora
León

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El presidente del Tribunal Supremo, Carlos Dívar, lamentó ayer las críticas que desde determinados medios de comunicación se están produciendo en los últimos días contra Magistrados y jueces, «precisamente somos los garantes de la libertad de expresión».

Dívar se manifestó en estos términos en el transcurso del acto de entrega de la Cruz Distinguida de Primera Clase de San Raimundo de Peñafort al presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, José Luis Concepción. La ceremonia se celebró en la Audiencia Provincial de León, con una nutrida representación de personalidades de la vida judicial, civil, militar y eclesiástica.

«La serenidad exige un tiempo», explicó el presidente del Consejo General del Poder Judicial. «La mayor parte de los éxitos se convierte en fracasos por querer avanzar demasiado rápido. Y ya va siendo hora de decir la verdad. En nuestro estado de derecho, fundamentalmente en el estado de Derecho, existe la presunción de inocencia y como tal no se puede condenar a nadie, absolutamente a nadie, antes de que haya una sentencia firmada por el tribunal correspondiente. Lo dice la Ley Orgánica y lo dice la ley máxima, la Constitución».

Dívar recordó que la potestad corresponde a los Tribunales y a los jueces. «En esta nuestra misión, sagrada sin duda, no podemos hacer dejación de funciones. No conviene que nos pongamos nerviosos ante determinados comentarios. La serenidad del juez se manifiesta en su quehacer diario y en el ejercicio de sus funciones. Pero como el alma humana es obstinada a veces, hay libertades que exceden los límites para convertirse en libertinaje, como sucede cuando se afirma que determinados Magistrados del Tribunal Supremo son prevaricadores, o cuando se llega a dudar de la honestidad del trabajo del órgano de gobierno del Poder Judicial. Yo soy testigo en ambas instituciones de las horas que se dedican al trabajo serio y honesto».

Tiempos de contestación. «Estamos en tiempos de contestación y de crisis, pero tal vez nos falta una crisis que no podemos llegar a ella: es la crisis de las instituciones. De tanto criticar a las personas vamos atacando a las instituciones que representan. La libertad de expresión y la libertad de opinión son libertades cuyo garante máximo es el juez. Y si no, vean ustedes las sentencias del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo de tantos jueces como han garantizado la libertad de información y de expresión. La información veraz y constatada no es patrimonio de uno solo, sino de todos».

«Queridos amigos y compañeros: no podemos quebrar ese conducto que une a los ciudadanos con la Justicia. Esa confianza, esa expresión es absolutamente necesaria para poder administrar lo que es una obligación como la recta e imparcial administración de la Justicia. He querido aprovechar esta ocasión porque era una reunión importante, en primer lugar por quien hoy es condecorado. Porque todos hemos hecho una laudatio de corazón y por eso nos puede doler que no se crea en la Justicia cuando aquí tenemos verdaderos paladines de lo que es la verdadera Justicia».

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