Entrevista | sine mari ferreras | alcaldesa de villaornate y castro
«La consulta popular de la segregación municipal se hará en Semana Santa»

Sine Mari Ferreras, alcaldesa de Villaornate y Castro con las choperas del plantío de Villaornate, q
Alguna vez la han llamado «la alcaldesa más rica de la provincia» por el valor las choperas del plantío de Villaornate. Su objetivo es financiar con el dinero que rentan la residencia de ancianos, 1.400.000 euros de inversión. Un viejo proyecto que ahora divide a la Corporación municipal. «Los colores políticos aquí ya no existen, pero creo que estoy defendiendo lo que debo y lo haría igual si fuera de Castro», asegura la alcaldesa, promotora de la segregación de las localidades de Villaornate y Castrofuerte después de 34 años de fusión. «No vamos a consentir que el dinero de los chopos de Villaornate, pase al presupuesto municipal como hasta ahora. Lo necesitamos para financiar la residencia», advierte Ferreras. Las cortas de los chopos de Castrofuerte son de la Junta Vecinal.
—¿La residencia de personas mayores es el buque insignia de su mandato?
—Ha sido mi objetivo prioritario y después de muchos traspiés, zancadillas y todo tipo de caídas se ha llegado a conseguir. Acaba de empezar la obra, que cuesta 1.400.000 euros, y que se paga casi íntegramente con dinero de los chopos de Villaornate. Nos faltan 250.000 euros, para lo que hemos solicitado ayuda a otras administraciones.
—¿A qué se refiere con las zancadillas?
—Desde problemas con los concejales del Ayuntamiento, complicaciones de cómo hacerlo hasta que decidimos sacar el concurso para su construcción y gestión porque el municipio no puede hacerse cargo de una residencia. Ahora sabemos que se va a construir en 15 meses y va a funcionar con 47 plazas internas y 15 externas. Los vecinos de Villaornate y Castro tendrán un trato preferencial.
—¿No encontraron un lugar más céntrico en el pueblo para su construcción?
—Estuvimos en tratos con la propietaria de una finca al lado de la iglesia, pero no se llegó a un acuerdo económico y el ayuntamiento demandó terrenos para construirla.
—¿Hubo ofertas?
—Dos ofertas. Dos fincas que estaban separadas por un camino vecinal, que por sí solas no reunían los requisitos. Se compraron, se quitó el camino y nos ha quedado una finca de casi 7.000 metros cuadrados. El terreno me parece estupendo porque es como el principio o el final del pueblo.
—Una de las fincas es de un familiar. Eso le habrá supuesto críticas...
—Es de un hermano mío. El hecho de estar yo en el Ayuntamiento no debe impedir que un familiar mío pueda ejercer el derecho de ofertar. El proceso ha sido legal y abierto a todo el mundo. Lo que no que es de recibo es que pretendieran ofertar fincas que no reunían las condiciones legales. No tengo constancia de críticas.
—Después de tanta zancadilla y traspiés... ¿Cómo valora su experiencia como alcaldesa?
—Ha habido de todo.
—¿Había soñado con ser alcaldesa?
—Para nada. No me considero una persona política, pero siento el pueblo mío, cercano.
—Usted que es maestra, ¿qué lecciones está recibiendo?
—Soy maestra y licenciada en Psicopedagogía y estoy preparando la oposición de Secundaria, aunque lo que más hago es pasear los temas. ¿Lecciones? De todo tipo: buenas y malas. La primera, que priman los intereses económicos en todo, lo cual no comparto. Y por otra parte, al surgir los problemas con la otra parte del Ayuntamiento (Castrofuerte) me he sentido reconocida por el pueblo, lo que me ha recompensado de todos los malos tragos y mentiras.
—¿Volverá a presentarse?
—Ahora mismo, no.
— Queda año y medio. ¿Deja la puerta abierta?
—Ahora estoy saturada. He tenido problemas hasta de salud. Pero espero que las aguas vuelvan a su cauce y como humana que soy no digo nada tajantamente.
—¿Qué aguas tienen que volver al cauce?
—El entendimiento completo entre las dos localidades, entre los concejales —que representamos a un Ayuntamiento y no una localidad en particular, que es lo que hemos hecho en un momento determinado— aunar esfuerzos.
—Entonces, ¿Va a parar el proceso de segregación?
—No, vamos a seguir. Una cosa no quita la otra. Se inició con el acuerdo plenario, pero está parado porque como alcaldesa quiero que el pueblo lo refrende, que hable y se manifieste. Vamos a hacer una encuesta popular.
—¿Una consulta similar a la de los pueblos independentistas de Cataluña? ¿Cuándo?
—Estamos mirando de hacerlo en Semana Santa porque es cuando más gente vamos a tener. No vamos a hacer un referéndum porque no se ha pedido permiso al Gobierno y el trámite ya está iniciado. Por tanto no es vinculante, pero yo quiero oir la voz del pueblo.
—¿Y en su partido, el PSOE, qué dicen de la segregación?
—Yo soy partidaria de las fusiones de los pueblos pequeños porque no queda otro remedio si queremos sobrevivir: hay que ahorrar esfuerzos y dinero (gastos de secretaría, etc.). Pero creo en las fusiones justas y en este caso no nos lo parecía. Ahora las cosas han cambiado.
—Explíquese.
—Villaornate y Castro se fusionan en 1976 y a los dos años se crea la junta vecinal de Castrofuerte, que gestiona todos sus bienes. Los bienes de Villaornate (plantío y terrenos urbanos) pasan a formar parte del municipio de Villaornate y Castro y de los presupuestos municipales.
—¿Cuál es el detonante del acuerdo de segregación? Esta situación es antigua.
—La residencia. Me la han querido parar. Las riberas del Esla, el plantío donde están las choperas, las consiguió don Ulpiano (secretario del Ayuntamiento de Villaornate durante varias décadas) después de 19 años de litigio con la administración: empezó en 1966 y en 1985 consiguió que esas riberas del Esla pasaran al Ayuntamiento, cuando ya era Ayuntamiento de Villlaornate y Castro. Ahora nos dicen que cuando se adquieren bienes dentro de un matrimonio son bienes gananciales. Todas las costas se pagaron con dinero de Villaornate porque en aquella época figuraban separadamente las partidas.
—No me respondió a qué le ha dicho el PSOE...
—Mi partido me ha dicho que también es partidario de las fusiones. Yo he respondido que no se puede generalizar, que cada pueblo es un mundo y estamos defendiendo lo nuestro. Otra cosa son los intereses electorales. En todo caso, la que dictamina es la Junta y no está muy claro que lo aprobara... Pero ahora las cosas han cambiado.
—¿En qué sentido?
—Hemos revisado los estatutos de fusión y comprobamos que es justa, pero se ha hecho injusta porque, tras salir don Ulpiano del Ayuntamiento, cayó en el olvido. Dicen los acuerdos: «En cuanto al aprovechamiento de los bienes, tanto comunales, como de propios, de los ayuntamientos que se integran su rendimiento será invertido en la realización de obras y servicios que beneficien especialmente a los vecinos de los respectivos núcleos de población o bien sólo en beneficio de los vecinos a quien estén atribuidos el derecho a los mismos». Otro apartado señala: «Los ingresos pueden figurar separadamente en el presupuesto ordinario municipal y correlativamente su inversión en la localidad de procedencia sin otra promiscuidad administrativa». Fui a la Subdelegación del Gobierno y me dicen que no tiene otra interpretación.
—¿Los vecinos de Castro están detrás de esta polémica o son los concejales?
—A los vecinos de Castro les mandé una copia de los estatutos de fusión y una carta personal mía. No sé qué tipo de intereses puede haber para que ahora mismo estén los dos pueblos enfrentados. Mi idea es que vayamos al unísono, pero, como dijo una vecina, cada uno lo suyo y Dios (yo digo el Ayuntamiento) para todos.
—Entonces, la segregación no tiene sentido...
—Pero vamos a seguir adelante, porque si no se consigue al menos tendrán que quedar las cosas claras.
—Es decir, que cuando se corten los chopos de Villaornate, como se hace ahora, el dinero sea para este pueblo.
—Claro. Ha habido una corta hace unos meses de más de 100.000 euros y ha pasado a formar parte de los presupuestos municipales como se viene haciendo desde hace años con excepción del fondo de inversión que se hizo con una indemnización que dieron al municipio al romper la Junta el consorcio de la explotación. Ese dinero tiene que figurar separadamente e ir a parar a la residencia porque necesitamos pagarla.
—Está apoyada en un pacto con la UPL, ¿Se tambalea?
—Ya ha habido rumores de moción de censura... Que la hagan.
—No cuenta con el apoyo de sus concejales...
—Uno no apoyó la segregación y el otro se abstuvo. En cambio, el de la UPL la apoyó. Y los concejales del PP de Villaornate también.
—Una situación extraña...
—Sí porque hemos olvidado que somos una Corporación municipal que representamos a un Ayuntamiento y no a una localidad.