Fallece un maquinista leonés al colisionar dos mercancías en la estación de Arévalo
Adif investiga por qué el tren conducido por Juan Ramón Vives embistió por detrás al parado en la estación

La máquina del tren de mercancías se montó literalmente encima del mercancías que estaba parado.
Los Bomberos de Ávila ayudados por operarios de Renfe y dos grúas de gran tonelaje, consiguieron rescatar de entre el amasijo de hierros de la locomotora y los vagones el cadáver del maquinista leonés Juan Ramón Vives González, de 44 años, el conductor del segundo de los trenes de mercancías que colisionó a las 00.25 horas de ayer en la vía férrea Madrid-"Hendaya, a poco más de un kilómetro de la estación de trenes de Arévalo (Ávila), en el término municipal de Martín Muñoz de la Dehesa (Segovia).
Este es el resultado de varias horas de trabajo en el que participaron un centenar de operarios y decenas de máquinas especiales para poder levantar y mover los enormes trozos de metal. Minutos antes de las seis de la tarde de ayer, se conseguía excarcelar el cuerpo del maquinista, de 44 años, casado y con una hija. Los restos mortales se rtasladaron al Instituto de Medicina Legal de Segovia, en el tanatorio -˜San Juan de la Cruz-™, donde le será practicada la autopsia.
Las tareas de rescate y limpieza en la zona del siniestro han sido muy complejas y delicadas, como ya avanzaba en la mañana de ayer el jefe del Cuerpo de Bomberos de Ávila, Alfredo Delgado, quien señaló que era un rescate «muy complicado».
El maquinista falleció debido a la brutal colisión entre un mercancías parado en un semáforo en rojo en la vía, dirección Madrid, y el tren que manejaba, que iba por la misma vía. Los dos viajaban desde Trasona (Asturias) con destino Sagunto.
El choque entre los dos trenes, ambos cargados con 995 toneladas de bobinas de acero, fue tan brutal que la máquina del segundo quedó colocada casi en vertical sobre uno de los vagones-"cuna donde se transportan las gigantescas bobinas de acero. Otro dato que revela la fuerza y devastación del impacto es el hecho de que las líneas férreas quedaron dañadas y se tardará como mínimo otro día en repararlas.
Durante la noche del siniestro trabajaron en el accidente una docena de bomberos, y desde la mañana de ayer, actúa un equipo de seis más que han relevado a sus compañeros. A ellos se suman tres brigadas de la División Industrial de Renfe, así como efectivos de la Guardia Civil y la Policía Local de Arévalo.
Además de las dos grúas de gran tonelaje llegadas desde Madrid, participaron en las tareas de limpieza de la zona dos trenes-"taller, grúas de carretera, vagonetas de electrificación y dos locomotoras de tracción diésel, así como un centenar de operarios y personal de seguridad.
Los trabajos se centran ahora en despejar las vías, cortadas desde la hora del accidente y sin previsión de apertura, para lo que será necesario reparar la catenaria, los dos carriles y las traviesas. Ayer ya se habían retirado los dos trenes, y sólo quedaban en las vías los amasijos de hierro .
Renfe investiga las causas de este accidente, el tercero con víctimas mortales que se registra en esta zona en los últimos 60 años. El director de Comunicación de Renfe, Jesús Parralejo, explicó que se trata de un «accidente muy complejo» y que el primero de los trenes, cuyo maquinista resultó ileso, se encontraba parado ante una señal en rojo en una de las vías, cuando fue alcanzado por el segundo tren, cuyo conductor perdió la vida, por causas desconocidas. Cada uno de los trenes estaba compuesto por la locomotora y 13 vagones-"cuna, con 995 toneladas de bobinas de acero. Esto ha recrudecido las consecuencias del accidente, y ha dificultado las tareas de limpieza de la vía, cerrada por tiempo «indeterminado».