Aznar afirma que el PP no puede tolerar la corrupción

El ex presidente del Gobierno José María Aznar.
El acto se presumía protocolario: la conmemoración de los 20 años de la llegada de José María Aznar a la presidencia del PP tras el congreso que la formación celebró en Sevilla y que supuso el relevo de Manuel Fraga. Pero no fue así, el ex presidente del Gobierno aprovechó el momento para mostrar su inquietud por la forma en que la actual dirección del partido ha encarado los últimos casos de presunta corrupción.
El ex presidente popular no estaba para protocolos e hizo un discurso de gran calado en presencia de Mariano Rajoy. Tal vez lo escribió antes de conocer la renuncia de Luis Bárcenas y Jesús Merino, pero Aznar fue tajante al afirmar: «Los españoles no entenderían que el Partido Popular dejase de ser incompatible con la corrupción». Una máxima que el ex presidente del Gobierno repetía una y otra vez durante su mandato para subrayar la nula vinculación de su partido con ese fenómeno a diferencia de los socialistas, afectados por el caso Filesa de financiación irregular de su partido.
No se quedó ahí. Los populares, dijo, «no podemos tolerar» que los casos de corrupción salpiquen al partido. Cerró esta parte de la intervención con un dardo directo a la diana de aquellos que apuestan por la mesura para resolver los casos de presuntas irregularidades. «El PP que surgió del congreso de Sevilla fue implacable contra la corrupción, y creo que nuestros militantes nos exigen que así siga siendo».
Agregó, además: «Debemos estar siempre alerta, no restar nunca valor a la honradez y no tolerar nunca ni minimizar la corrupción».
Aznar hizo estas reflexiones en un restaurante sevillano junto al río Guadalquivir, en el que reunió a la mayor parte de aquella dirección nacional del partido constituida tras el congreso de 1990 y que seis años después logró la primera victoria del centro derecha en unas elecciones generales.
Mariano Rajoy, que asistió al convite pese a la tempestad política desatada por el caso Gürtel, demostró que conoce a la perfección la forma de ser de Aznar. El actual líder del PP, en su turno de intervención, ignoró las claras alusiones a su gestión ante estos casos y sólo tuvo palabras de elogio para su ex jefe de filas, al que agradeció todo lo que había hecho «por España y por el PP». Ya en un ámbito más personal, reconoció lo que hizo por él cuando le designó su sucesor, según comentaron fuentes de Faes, organizadora del acto a puerta cerrada al que no tuvieron acceso los medios de comunicación.
Mas no todo fue política en el almuerzo. Se recordó de manera especial a Loyola de Palacio, Pío Cabanillas y Gabriel Cisneros, los tres miembros de la histórica directiva popular ya fallecidos.