médico español liberado
El helicóptero de la Armada se pudo estrellar en Haití por la poca visibilidad
El Ministerio de Defensa asegura que la aeronave, que prestaba apoyo logístico en la recuperación del país caribeño, estaba en «perfecto» estado de mantenimiento

Un helicóptero de la Armada sobrevuela la zona donde militares intentaban ayer recuperar los cuerpos
El accidente del helicóptero AB-212 con cuatro tripulantes de la Armada que el viernes se estrelló en Haití pudo estar causado por las adversas condiciones meteorológicas que reinaban en la zona. Esta es la primera hipótesis con la que trabajan los investigadores encargados de dilucidar los motivos del siniestro aéreo en el que murieron los cuatro militares tras precipitarse a tierra el aparato en una zona montañosa del sudeste del país caribeño.
El comandante del Mando de Operaciones, general Jaime Domínguez Buj, explicó ayer que el aparato siniestrado regresaba a la base haitiana de Petit Goave procedente de Cabo Rojo, en la República Dominicana, dentro una operación de apoyo logístico. Se trataba de una ruta conocida por los pilotos. Explicó que hacia las 10:30 de la mañana del viernes (17:30 horas en España) perdieron el contacto con el helicóptero estrellado al que acompañaba un aparato Sikorsky, que también está asignado al buque «Castilla», al que pertenecían los militares muertos.
El Sikorsky lideraba la formación y avisó al mando del buque que había entrado en una zona de escasa visibilidad y había perdido el contacto con el helicóptero acompañante. Casi cinco horas después, dos helicópteros estadounidenses hallaron los restos de la aeronave en una ladera. Estaban esparcidos por la zona, carbonizados. Según miembros del equipo de rescate, el fragmento más grande es el tablero de mandos. El general Domínguez Buj aseguró que el helicóptero de la Armada estaba en «perfecto» estado de mantenimiento y había pasado todas las revisiones.
Ayer, los militares españoles reanudaron los trabajos para recuperar los cuerpos, después de que en la víspera se rescatasen dos cadáveres. Los fallecidos son Luis Fernando Torija Sagospe, comandante del Cuerpo de Intendencia, de 44 años, natural de Madrid, casado y con dos hijos; Francisco Forné Calderón, teniente de Infantería de Marina, de 37 años, natural de Barcelona, casado y con tres hijos; Manuel Dormido Garrosa, alférez de navío, de 35 años, natural de Valencia, casado y con un hijo; y Eusebio Villatoro Costa, cabo mayor de Infantería de Marina, de 41 años, natural de Cádiz, casado y sin hijos.