Diario de León

El caso Garzón resucita el fantasma de las dos Españas

Fuerzas políticas y judicatura se dividen en defensores y detractores del juez

El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón.

El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón.

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ramón gorriarán | madrid
León

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Baltasar Garzón despierta sentimientos extremos, filias y fobias, y ese rasgo de su personalidad se ha manifestado con todo su esplendor en las últimas semanas. Gobierno y oposición, fuerzas políticas, la judicatura, y buena parte de los medios de comunicación se han dividido en defensores y detractores. Con el factor añadido de la irrupción del demonio de los demonios en este país, el franquismo. El cóctel, pues, ha resultado explosivo, como no podía ser de otra manera cuando confluyen un personaje que admite escasos matices y un tabú. El fantasma de las dos Españas pugna por resurgir.

El más que previsible procesamiento en el Tribunal Supremo del juez de la Audiencia Nacional por haber incurrido en presunta prevaricación al investigar las desapariciones y crímenes del franquismo ha tenido la virtualidad de despertar el debate sobre las dos Españas y reavivar un tufillo «guerracivilista». Cierto es que clima sólo ha cuajado en los sectores más radicales, y no ha prendido entre las fuerzas mayoritarias ni se ha instalado en la sociedad. Pero las luces de alarma se han encendido.

1397124194 Compatibilidades. El Gobierno, por ahora, no aprecia riesgos de desbordamiento ni cree que haya motivo para la alarma. Considera compatible el ejercicio de la libertad de expresión con el respeto a la independencia judicial. Aunque la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, por si acaso, ha empezado a hacer llamamientos a la serenidad para que el asunto no salga del marco jurídico aunque tenga una apasionada lectura social.

Otros dirigentes políticos de distinto color político se muestran, sin embargo, más inquietos con la deriva. El presidente de Castilla-La Mancha, el socialista José María Barreda, urgió esta semana que terminen «los enfrentamientos fratricidas»; el líder del PP en el País Vasco, Antonio Basagoiti, exigió que acabe el debate sobre los vestigios del franquismo porque sólo sirve «para levantar a las dos Españas y desacreditar la transición»; mientras que el portavoz de los nacionalistas catalanes en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, mostró su «preocupación» por el resurgimiento de «las dos Españas irreconciliables, que extreman sus posiciones y son incapaces de encontrar un punto en común».

Entretanto, el juez de la Audiencia Nacional está en capilla de ser procesado. Garzón creía saber a lo que se exponía cuando el 16 de octubre del 2008 se declaró competente para investigar unas denuncias sobre personas desaparecidas durante la Guerra Civil y la ulterior dictadura. Pero erró el cálculo, iba a abrir una caja de Pandora que como mejor está es cerrada. Nunca pensó que él, el que investigó los desmanes de las dictaduras argentina y chilena, tuviera que hacer el paseíllo de 300 metros entre la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo.

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