Zapatero defiende al Constitucional ante el ataque catalán
El presidente sostiene que su renovación es tan urgente ahora como antes
El presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, antes del comienzo de la sesión de control.
Cinco días después de que el grueso de la clase política catalana, con el president José Montilla a la cabeza, abriera una campaña destinada a poner en duda la legitimidad del Tribunal Constitucional y forzar su renovación, José Luis Rodríguez Zapatero puso pie en pared. El presidente del Gobierno aprovechó la sesión de control en el Congreso para defender con contundencia la institución y pedir «respeto» por su tarea.
Fue firme, pero también eludió todo tono de amonestación. El jefe del Ejecutivo ha trasladado a los suyos su preocupación por el hecho de que se cuestione un órgano de la importancia del Constitucional, pero en su entorno más cercano esgrimen que en esta batalla, abierta a raíz del último intento fallido del tribunal para acordar una sentencia, cada cual desempeña «el papel» que le toca.
Justifican así la fuerza con la que Montilla ha arremetido estos días contra los «árbitros» del sistema jurídico, aunque también advierten de que sus protestas caerán en saco roto y reclaman que no se traspasen ciertas líneas. El presidente de la Generalitat llegó a decir ayer en una entrevista en la Cadena Ser que el actual Constitucional es «sospechoso de estar vendido» al PP.
Zapatero -obligado a preservar la figura del máximo intérprete de la Carta Magna, pero también de evitar un choque institucional con el presidente de una comunidad autónoma que, para más inri, es clave de su éxito electoral- afeó con suavidad la estrategia del PSC, que es también la de Iniciativa per Catalunya y CiU. «La renovación es hoy tan urgente -dijo- como lo era hace un mes o hace seis meses y es tan urgente como lo será dentro de dos meses».