Breves
El Congreso aprueba el nuevo Código Penal que castiga más la corrupción
El proyecto endurece las penas contra terroristas, agresores sexuales y rateros; PNV y Nafarroa votaron en contra y PP, IU, BNG y UPyD optaron por la abstención

La vicepresidenta Fernández de la Vega felicita al ministro Caamaño en presencia de Elena Salgado.
El Congreso, tras dos meses de discusiones, aprobó ayer la reforma del Código Penal sin el apoyo del PP, que se abstuvo, y con los votos en contra del PNV y Nafarroa Bai. El Gobierno superaró la mayoría absoluta necesaria con el respaldo de PSOE, CiU, ERC, Coalición Canaria y UPN, y lograron que IU, BNG y UPyD, muy críticos con el texto, porque lo consideran represivo en exceso, cambiasen su no inicial por la abstención.
La reforma remitida al Senado para su aprobación definitiva es la tercera gran modificación del Código Penal de 1995 y la número 26 con cambios parciales. Es una transformación profunda que altera más de 150 artículos y que endurece las penas para los terroristas, el crimen organizado, los agresores sexuales -”de forma especial en los delitos contra menores-”, los corruptos, y los pequeños delincuentes reincidentes. Declara imprescriptible el asesinato terrorista, introduce nuevos delitos, y establece la libertad vigilada tras la condena para los terroristas, violadores y delincuentes peligrosos, pero no incorpora la pena de cadena perpetua como pretendía el PP.
La abstención de los populares fue vivida por los socialistas como una traición porque habían negociado desde hace más de año y medio las principales reformas del proyecto, en el que se incluyen muchas propuestas conservadoras, y hasta la semana pasada, cuando el PP se descolgó, tenían sellado un pacto para la aprobación conjunta. Es una «absoluta deslealtad» y la demostración de que «no son de fiar», se lamentó el portavoz socialista Julio Villarrubia desde la tribuna.
Federico Trillo, del PP, justificó la abstención en que el proyecto tiene «demasiados huecos y sombras», con un endurecimiento «insuficiente» de las penas para los grandes delitos y los reincidentes, al tiempo que tildó de «memeces» las pegas a la cadena perpetua.