Crónica | p. heras / J.V. muñoz
CiU apuesta por la beligerancia
Los nacionalistas catalanes se suman al discurso del PP que pide a Zapatero que se vaya a casa y plantean un panorama complejo para los próximos Presupuestos
Que la secretaria general del primer partido de la oposición, María Dolores Cospedal, no se apee de exigir al presidente del Gobierno que «se vaya a su casa de una vez», entra dentro del guión. Que el líder de los nacionalistas catalanes, Artur Mas, eche más leña a ese mismo fuego, en cambio, resulta más problemático para el PSOE.
Mas confirmó ayerque la carta que el portavoz de su formación en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, dedicó a sus militantes el viernes -”y en la que abogaba por derribar al Gobierno mediante una moción de censura para crear un Ejecutivo de coalición que lleve a cabo reformas económicas y convoque elecciones-” no era un verso suelto. Al contrario, era el primer tiro al aire de una coalición que avisa de que ha pasado a la ofensiva. En una entrevista en La Vanguardia reconoció que la idea de una moción de censura es sólo retórica porque no hay una mayoría suficiente para hacerla prosperar, pero se ratificó en que Zapatero está «amortizado» y defendió que debería ser «sustituido» por otro miembro de su partido que, a su vez, debería presentarse a las elecciones. Su actitud no es pues muy distinta de la del PP.
Al margen de aumentar la tensión política, la postura del PP no tiene por qué perturbar en exceso a los socialistas. Pero la dureza de CiU, inmersa ya en la campaña electoral para las catalanas de otoño, anticipa unos meses duros, justo cuando el Gobierno prepara el techo de gasto de los Presupuestos para 2011, la ley más importante que cada año debe sacar adelante.
En las cuentas del 2010 el PSOE salió del paso con el apoyo del PNV y el BNG, pero en Ferraz admiten que el panorama es bastante más complejo ahora.