El ascenso de la Ponferradina
La andanada | cerecedo
Junto al plan de ajuste decretado por Zapatero, Ponferrada y, sobre todo la Ponferradina, tuvieron ayer un inesperado protagonismo en el Parlamento de Castilla y León. Todo comenzó cuando, llegado su turno, el portavoz del grupo mixto, Joaquín Otero, formuló su pregunta al presidente de la Junta arropado con una bufanda de la Sociedad Deportiva Ponferradina. De semejante guisa, el procurador, nacido en la capital del Bierzo, se felicitaba por el ascenso del equipo a la división de plata del fútbol español.
Anécdota aparte, la pregunta de Otero estaba referida a las repercusiones que tendrá en Castilla y León el plan de ajuste, lo cual, en términos futbolísticos, podría calificarse como un pase de gol al presidente de la Junta, para que éste, desmarcado en el área pequeña, rematara a puerta vacía. Juan Vicente Herrera, sin oposición, completó el rosario de críticas y reproches iniciado en el rifirrafe previo mantenido con la socialista Ana Redondo. No fue la única asistencia (como ahora llaman a los pases de gol) prestada ayer a la Junta por Otero, quién sigue acumulando méritos para ser fichado por el equipo gubernamental.
Como era de rigor, la también ponferradina Ángela Marqués se sumó a los parabienes por el ascenso del club, señalando, como el que no quiere la cosa, que «jugaremos la próxima temporada con el Valladolid». La procuradora socialista realizó una pregunta muy crítica sobre la política turística seguida por la Junta respecto a El Bierzo, comarca que a su juicio merece una atención y promoción que no está prestando la Consejería.
Ponferrada y su club de fútbol volvieron a salir a colación cuando Otero, en otra de sus asistencias, preguntó sobre esos trenes «híbridos» que el ministro de Fomento ha anunciado entre la capital berciana y Madrid. Tras recalcar que la única opción que acepta la Junta es la alta velocidad prometida una y otra vez por el Gobierno socialista, Antonio Silván remató su respuesta con el siguiente pareado: «La Ponferradina de Segunda División, pero el AVE en el cajón».
Entre el plan de ajuste de Zapatero y la Ponferradina, la estrategia socialista de cargar las tintas sobre una consejería determinada (ayer tocaba la de Cultura y Turismo) volvió a quedar muy en segundo plano. A la consejera concernida, María José Salgueiro, se le notó especialmente dolida con la etiqueta de «consejería maría» que ha colgado el socialista Óscar López a su departamento. Salgueiro aludió a dicha etiqueta en más de una ocasión, así como también al slogan «Puro Cambio», que en su opinión no se aplica el procurador socialista que se encarga de su marcaje político, José Ignacio Martín Benito. Usted no ha cambiado nada, sigue instalado en su discurso catastrofista», le dijo la consejera. Salgueiro acusó además a Martín Benito de «ir cámara digital en ristre» fotografiando los monumentos en peor estado para que después los incluya la asociación Hispania Nostra en su «lista roja» del patrimonio cultural.
El que también se vino arriba de forma inesperada fue el consejero de Interior, Alfonso Fernández Mañueco, a propósito de la pretensión del Ayuntamiento de Agallas de desvincularse de Castilla y León para integrarse en Extremadura. Fernández Mañueco comenzó diciendo que la pregunta sobraba, ya que tal pretensión no era viable jurídica y administrativamente, para terminar diciendo que «sobra la pregunta y sobra el presidente del Gobierno de España».
Se diría que Mañueco, a la sazón secretario general del PP en Castilla y León, se contagió de la actitud de sus correligionarios del Senado, que en la misma tarde de ayer pidieron ruidosamente la dimisión de Zapatero.