Diario de León

entrevista | francisco carantoña y elena aguado | historia contemporánea. ULE

«Sería un suicidio para León que desapareciese la Diputación»

La Diputación de León, que cumple su bicentenario en 1813, es hija de las Cortes de Cádiz. Francisco Carantoña y Elena Aguado conocen a fondo la historia de la institu

Francisco Carantoña y Elena Aguado, del departamento de Historia de la Universidad de León.

Francisco Carantoña y Elena Aguado, del departamento de Historia de la Universidad de León.

Ana Gaitero
León

Creado:

Actualizado:

—Las diputaciones provinciales son una de las herencias de la Constitución de Cádiz ¿Cómo surgieron?

—Las diputaciones provinciales fueron creadas por la Constitución de 1812, la primera diputación leonesa se eligió en 1813. La importancia de las diputaciones fue grande durante estos doscientos años. Antes de la Constitución sólo tenían instituciones representativas las tres provincias vascas, Navarra, Galicia y Asturias, ahora se extendía a toda España. Las provincias de 1812 eran 32, en general coincidían con los viejos reinos o regiones. León tenía unas fronteras parecidas, aunque no idénticas a las actuales.

—¿Qué significó para León?
—Para León y la mayoría de las provincias fue muy positivo poder contar con una institución que las representase y defendiese sus intereses, también que realizase una gestión administrativa que, aunque limitada, dejaba de estar en manos de funcionarios de la corona para pasar a ser ejercida por representantes de los ciudadanos.

—¿Han perdido su papel doscientos años después en el estado autonómico?

—Las diputaciones sirvieron para dotar a las provincias de cierta autonomía, articular el territorio y ayudar a los municipios, además de convertirse en muchas ocasiones en la voz de la provincia frente al poder central. En gran medida, son las instituciones las que mantienen la personalidad de los territorios, si hoy, como se ha pedido por parte de algún político, desapareciese la diputación provincial sería el camino más directo para que León se diluyese en la macroautonomía de Castilla y León. En cierto modo si lo que llaman viejo reino no es hoy más que una entelequia se debe a que durante siglos careció de instituciones que lo representaran, administraran y dieran unidad. Sería un suicidio para León que desapareciese, esperamos que se aproveche el aniversario de 1813 para recordar su Historia.

—¿Cuál es la diferencia fundamental entre las cortes de Cádiz y las Cortes de León de 1188?

—Las Cortes medievales eran instituciones convocadas por el Rey, el soberano, para asesorarle, aunque permitiera que participaran en la elaboración de las leyes. Además, eran estamentales, con representación de los tres brazos: nobleza, clero y tercer estado. Ni siquiera los procuradores del tercer estado eran elegidos democráticamente, representaban sólo a las oligarquías municipales de las ciudades con voto en Cortes. Las Cortes de 1810 se convierten en soberanas, lo son porque la soberanía pasa del Rey a la nación y ellas representan a la nación. Además, la mayoría de los diputados representarán a las provincias y son elegidos por un sistema bastante abierto. Incluso los diputados de las ciudades con voto en Cortes, que en 1810 siguen existiendo, no son elegidos sólo por los ayuntamientos oligárquicos, sino por un colegio electoral integrado, a partes iguales, por regidores y representantes de los vecinos. Estas Cortes, ampliamente representativas, casi democráticas, tiene plena capacidad legislativa. Son instituciones muy diferentes, que se corresponden a sociedades muy distintas. Las medievales pertenecen a una sociedad estamental, jerárquica y antidemocrática, las liberales se eligen partiendo de que todos los ciudadanos son iguales, independientemente de su origen, y son portadores de derechos. En la Edad Media el soberano es el Rey, en la sociedad liberal —aunque no siempre se haya respetado este principio— la soberana es la nación, entendida como conjunto de ciudadanos libres.

—¿Qué papel tuvieron las mujeres en la Guerra de Independencia y más en concreto en las Cortes si no había ninguna representante? ¿El sufragio «casi universal» era sólo para varones?

—Sí. Las mujeres van a carecer de derechos políticos, incluso civiles, durante gran parte de la Edad Contemporánea. En España habrá que esperar a la Segunda República para que una legislación muy avanzada, como en tantos otros aspectos, les conceda la igualdad, al menos legal, y el derecho a voto, derechos que perderían de nuevo con la dictadura de Franco.

La Guerra de la Independencia, como otras guerras contemporáneas —las dos guerras mundiales fueron decisivas en el camino para lograr el reconocimiento de los derechos de las mujeres— obligó a que se aceptase que las mujeres desarrollasen nuevos papeles tanto en los trabajos que los hombres debían abandonar como, incluso, en labores bélicas. De todas formas, no van a lograr derechos políticos, ni avanzarán mucho en el camino de la igualdad. La sociedad liberal del siglo XIX seguirá siendo profundamente patriarcal o, por decirlo con palabras llanas, machista.

tracking