Diario de León

Crónica | antonio montilla

Socialistas y populares juegan sucio

La audiencia del Debate no llegó ni al 5% de la que concitó la final del Mundial

Los parlamentarios del Partido Popular aplauden a su líder tras su intervención en el Congreso.

Los parlamentarios del Partido Popular aplauden a su líder tras su intervención en el Congreso.

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José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy llevaron el balón a terrenos que nada tenían que ver con un campo de fútbol, aunque es cierto que diputados de uno y otro signo sí se dedicaron al juego sucio durante las intervenciones de ambos líderes. Se repartió tanta estopa que Bono llamó al orden, por primera vez en la legislatura, a un parlamentario. En concreto, al popular José Madero, que no cesó de increpar a Zapatero cada vez que intervenía. El presidente del Congreso también llamó la atención -"que no al orden-" a otros diputados. El PP se quejó de que Bono permitió más a los socialistas. Tanto es así que a última hora de la tarde preparaban un escrito de queja ante el Congreso al entender que José Vicente Gómez, diputado catalán del PSOE, llamó «maricón» a Rajoy. El Grupo Parlamentario Socialista niega la mayor y asegura que lo que dijo su diputado fue «cabezón».

Tampoco queda claro quién coreó la letrilla de «soy español, español, español» -"muy popular durante el Mundial-" tras una de las alocuciones del presidente del Gobierno. Zapatero llegó a la cita parlamentaria, la más importante del año, a las once y media, con más de media hora de adelanto. Mariano Rajoy apuró más y se sentó en su escaño con apenas cinco minutos de margen. Ninguno de los dos líderes abandonó su escaño durante las más de ocho horas de sesión. Cualquier ausencia, aunque fuera puntual, se podía interpretar como un desagravio para el orador de turno, nada recomendable de cara a posibles y necesarias alianzas futuras. Más de cien periodistas cubrieron minuto a minuto un Debate que requiere una puesta en escena propia de un gran acontecimiento. El hemiciclo colgó el cartel de no hay entradas. Los principales dirigentes del PSOE y del PP, algunos de ellos senadores, no faltaron a la cita.

Animada. La tribuna estuvo muy animada. El presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, purgó su «mal interpretada» frase de si Zapatero es malo, Rajoy es peor; siguiendo con atención a su jefe de filas. Salió satisfecho de lo que escuchó en el hemiciclo. Tal vez no le gustó tanto a María Emilia Casas, presidenta del Tribunal Constitucional, el tirón de orejas que le dio Zapatero a la institución que preside. Ella, no obstante, aguantó el envite sin inmutarse. Una de las anécdotas de la jornada enlaza con el minuto de silencio, en homenaje al fallecido Felix Pons, con el que se abrió el debate. Una televisión autonómica puso durante su retransmisión un rótulo que decía: «Minuto de silencio en homenaje a Esteban Pons». El diputado del PP, Esteban González Pons, que no tiene parentesco con el desaparecido ex presidente del Congreso, aseguró que había recibido alguna llamada preguntando «si yo me había muerto».

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