león se crece en verano El retorno de los que un día se fueron
Un pueblo que tiene un único habitante en invierno
Cañizal de Rueda, es un pequeño pueblo situado a tan sólo 29 kilómetros de León. En él, solamente habita una sola persona durante todo el año, es el pedáneo de la aldea, José Antonio López Llamazares. Realmente, él tiene su vida, su familia y su trabajo en la capital leonesa, pero todos los días consigue escaparse y visitar el pueblo que le vio nacer. La iglesia aparece abandonada y triste. «Hace 15 años que no hay ninguna celebración en ella, fue el bautizo de mi hijo pequeño», nos comenta José Antonio. Además, el concejal, es un hombre muy mañoso que lleva quince años restaurando una casa que compró. La fachada la ha revestido de una mezcla de adobe y paja, en el interior ha reformado la cocina y el baño, con un bonito estilo clásico. «Todavía me faltan muchas cosas por hacer», comentó orgulloso de su casa y de su trabajo en ella. El pueblo está localizado en un valle y el clima es muy frío, lo que no permite la actividad agrícola. El feliz habitante de Cañizal no sabe si se ve la TDT allí. «No la necesitamos, cuando vienen mis hijos un fin de semana, nos reunimos a jugar a la cartas, algo que no hacemos en León que estamos cada uno en una habitación». Recientemente, los hijos de José han creado una fiesta en agosto, mes en que la aldea crece hasta llegar a los veinte vecinos, en su mayoría familiares del pedáneo que por motivos laborales emigraron décadas atrás a las grandes ciudades españolas como Madrid o Barcelona.