El PSOE se da un año para conseguir remontar en expectativas electorales
El Gobierno evita marcar plazos de manera oficial sobre el fin de la crisis para evitar «pillarse los dedos», aunque confía en que en un año mejore la economía
En sus seis años de mandato, José Luis Rodríguez Zapatero sólo ha reconocido dos errores: que nunca debió vaticinar la extinción de ETA con aquello de «dentro de un año estaremos mejor», justo en vísperas de la voladura de la T-4, y que no tendría que haberse empecinado en negar una crisis que era evidente para el resto de los mortales. La experiencia ha demostrado al presidente del Gobierno, a punto de cumplir 50 años, que sus deseos no lo pueden todo y si no ha rebajado su optimismo, al menos, le ha hecho ser más cauto a la hora de manifestarlo. Ahora augura que España tardará un año en salir del bache, pero no lo dice en voz alta. Por si acaso.
Ganas no le faltan. Él mismo confesó recientemente a los periodistas que siguieron el acto organizado por el PSOE para conmemorar sus 10 años como secretario general que estuvo tentado de incluir el pronóstico en su discurso de aquel día, pero finalmente se echó atrás. En todo caso, ése el calendario con el que trabaja. El que utiliza para sosegar a aquellos que en su partido se muestran temerosos ante las malas expectativas electorales.
En otoño el PSOE espera haber puesto ya en marcha las reformas estructurales más relevantes -”la del sistema financiero, la del mercado de trabajo, la de las políticas activas de empleo, la del sector energético y la de las pensiones-”pero no aspira a obtener frutos hasta bien entrado el 2011. La remontada llegaría a tiempo para las elecciones generales del 2012 si es que no hay adelanto y no se produce ningún sobresalto como el vivido en mayo, cuando los mercados situaron a España al borde del precipicio. Sin embargo, los dirigentes territoriales que se enfrentan a las urnas en mayo no ven demasiado consuelo en esta nueva defensa de los objetivos a medio y largo plazo.