Salgado lanza un mensaje para intentar tranquilizar los mercados
¿Quién habló de calma veraniega? El temor a que la recuperación se frene en seco en los países industrializados llevó a los inversores a desprenderse de sus acciones en un clima de nerviosismo.
Los mensajes de cautela de la Reserva Federal norteamericana, la revisión a la baja de la previsión de crecimiento del Reino Unido y la proliferación de análisis pesimistas emitidos por los institutos de estudios y los bancos sembraron la desconfianza en los mercados. La rentabilidad del bono alemán y de la deuda estadounidense se han situado en valores mínimos. En las bolsas, el Ibex 35 cedió el 3,1% para quedar en 10.374 puntos. Es la mayor caída que registra este indicador en mes y medio -”desde el desplome del 29 de junio, en plena crisis de confianza sobre la posibilidad de la banca española de devolver el dinero tomado del Banco Central Europeo-” y, junto con el retroceso sufrido por el Mibtel italiano, la más acusada de los parqués europeos.
Según lo previsto. Por otra parte, desde el equipo económico se ha intentado poner parches al efecto «rebote» que sobre el riesgo que ejercieron las declaraciones del presidente José Luis Rodríguez Zapatero anunciando un aumento de gasto público para «aliviar» el recorte de la inversión en infraestructuras.
La vicepresidenta Elena Salgado limitó el alcance de esta iniciativa al «pequeño margen» que lo estabilización de los mercados financieros en las últimas semanas ha proporcionado al presupuesto del Estado.
La cantidad «no será especialmente importante», matizó, aunque permitirá al ministro de Fomento, José Blanco afrontar la «recuperación de alguna de las obras» que habían quedado aplazadas.