La modernización de los regadíos y de las especies para adaptarse a la nueva PAC

Una plantación de triticale en León impulsada por el Ciemat y la cooperativa Ucogal.
La investigación con los cultivos es una de las piezas claves para el desarrollo del campo. Sin embargo, los programas que actualmente se están llevando a cabo en la provincia surgen de la iniciativa de los propios agricultores. Según Matías Llorente, presidente de la cooperativa Ucogal, «la investigación la hacemos nosotros mismos». Aunque reconoce que algunos programas sí cuentan con el apoyo de entidades como el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación. El Ciemat ha colaborado en proyectos de producción de energía en por combustión vegetal en plantas de pequeño tamaño.
No obstante, a pesar de la creciente importancia de la I+D+i (Investigación, desarrollo e innovación), estos programas específicos no cuentan con el apoyo inversor por parte de la Unión Europea o la Administración Central, apunta Llorente.
Para Llorente los nuevos cultivos son una alternativa más a introducir en la producción agrícola. «La biomasa tiene un futuro, pero no se puede destinar a ella toda la superficie de cultivo», afirma. Para el presidente de Ucogal lo ideal es encontrar el equilibrio entre los cultivos que permita, además, un mejor aprovechamiento de las instalaciones modernas de regadío.
Aprovechar el regadío. La proliferación de cultivos distintos a los tradicionales en la provincia coincide con la mejora de los sistemas de regadío y la ampliación de la superficie regable.
Las ventajas tecnológicas que implica la llegada del riego moderno abre una nueva ventana para la mejora de los rendimientos y la productividad.
Algunas comunidades de regantes -”como la de la Margen Izquierda del Porma-” cuentan ya con modernos sistemas automáticos que permiten tener un control casi completo sobre la superficie de irrigación y todo el sistema distribución del agua. Entre las posibilidades futuras de estas instalaciones está la opción de incluir los fertilizantes en el caudal del riego, con el consiguiente control de todos los parámetros y el aprovechamiento de las sustancias en base a las necesidades de los cultivos.
Según Matias Llorente, la conjugación de todos estos factores, pueden incidir en una mejor adaptación a los nueva situación de la agricultura propiciada por la ayudas de la PAC. «No puede ser que se sigan recibiendo ayudas sin cultivar y sin producir nada», reclama Llorente. La existencia de derechos por hectárea prima la baja productividad, que podría ser paliada con la inclusión de cultivos con mayores rendimientos y menores costes. Algo para lo que todavía hace falta mucha investigación y el cambio del paisaje agrario.