Diario de León

España pagó a Mauritania para que liberase al jefe de los secuestradores

Los intermediarios se embolsaron más de la mitad de los 7,6 millones pagados por el rescate; Albert Vilalta y Roque Pascual llegaron anoche a Barcelona

Roque Pascual y Albert Vilalta, en compañía de la secretaria de Estado de Cooperación Internacional.

Roque Pascual y Albert Vilalta, en compañía de la secretaria de Estado de Cooperación Internacional.

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melchor sáiz-pardo | madrid
León

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No menos de 7,6 millones de euros (9,6 millones de dólares). Ese ha sido el coste del rescate de los tres cooperantes catalanes secuestrados por Al Qaida en el Magreb Islámico, según coinciden en señalar fuentes diplomáticas, militares y de las fuerzas de seguridad españolas. Pero ni mucho menos todo ese dinero, abonado en dos pagos en metálico, ha llegado a manos de los terroristas. Más de la mitad ha acabado en los bolsillos de los mediadores mauritanos, malienses y de Burkina Faso, cuya participación, imprescindible en las negociaciones, se convirtió también en un escollo en los últimas semanas, cuando parte del dinero acabó distraído por el camino al desierto. A esa cantidad hay que sumar el dinero que Mauritania ha recibido o recibirá por acceder a la extradición a Mali de uno de los autores materiales del secuestro.

Una vez confirmada la liberación Albert Vilalta y Roque Pascual, los responsables de la operación se atreven a desvelar algunos de los detalles de las negociaciones. El primer rescate exigido por la célula de Aqmi de Mojtar Ben Mojtar, a la que los primigenios captores vendieron a los tres españoles capturados el 29 de noviembre, era de diez millones de dólares. La cifra enseguida comenzó a negociarse. La persona clave en las conversaciones fue el mauritano Mustafa Ould Liman Chafi, consejero del presidente de Burkina Faso, Blaise Compaoré.

En febrero, Chafi consiguió convencer a los secuestradores para rebajar el rescate a 7,5 millones de dólares (casi 5,9 millones de euros) a pagar en dos o tres fases. El acuerdo de Chafi con Mojtar era que, tras el primer pago, Alicia Gámez sería liberada. El mediador pidió 4,1 millones de euros a los funcionarios españoles, que entregaron en dólares en metálico esa cantidad. Gámez quedó en libertad el 10 de marzo.

Los españoles pensaban que con un nuevo pago de 1,8 millones de euros -"el resto del rescate-" el asunto quedaría zanjado. Nada más lejos de la realidad. A manos del Aqmi sólo había llegado una tercera parte del dinero. Tras desaparecer ese dinero fue necesario el pago de otros 3,5 millones de euros, ahora sí, intermediadores incluidos.

La cantidad admitía poco margen para la negociación y había una nueva exigencia: la liberación del maliense Omar Uld Sidi Ahmed Uld Hamma, más conocido como Omar Saharaui, encargado del secuestro.

Como el mediador en el secuestro, Chafi, era un opositor al régimen de Mauritania la cosa se complicó y sólo cuando hubo dinero por medio su gobierno aceptó la entrega del secuestrador a Mali.

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