Reportaje | ana gaitero
Las orquestas reducen sus «fechas» un 30% por la ruina de los ayuntamientos
Casi un millar de personas viven en León de la fiesta, la mayoría jóvenes, entre mayo y octubre

Las orquestas han crecido al mismo ritmo que ha ido decayendo la fiesta, que ahora remata la crisis
León es cuna de orquestas. Cerca de cuarenta formaciones musicales animan las verbenas y los bailes vermut, que aún perviven en el Bierzo, y hacen miles de kilómetros durante el verano más allá de las fronteras provinciales con su ecléctico repertorio, desde el clásico pasodoble hasta versiones del último disco de Fito.
Se estima que un millar de personas, en su mayoría jóvenes, viven en León de la «fiesta» y todo lo que se mueve a su alrededor entre mayo y octubre, aunque a la Tesorería de la Seguridad Social en León sólo le constaban, a finales de julio, setenta afiliaciones en la categoría de artistas.
Las orquestas han aumentado en los últimos años al albur de las escuelas de música y pese a que las fiestas, en el mundo rural, han ido a menos. Además, se baten con la competencia de las discotecas móviles, más baratas y fáciles de mover, o los grupos, con menos componentes que las orquestas.
Pero la crisis también hace mella en la música. El sector estima que como consecuencia de la «quiebra» de los ayuntamientos sus «fechas» han caído un 30% en este verano, en un sector que ha llegado a mover en torno a los 15 millones de euros entre presupuestos públicos de fiestas y cultura. «Hay un 30% menos de actuaciones por la crisis, pero desde hace quince años las fiestas han ido a menos», subrayan los empresarios leoneses Helio Fernández y Marcos Valbuena.
Las fiestas patronales, que antes se celebraban en su fecha, se concentran en los fines de semana y no todos los días se contrata una orquesta. También los precios de las discotecas móviles han bajado casi a la mitad. Por lo que llegó a pagar mil euros ahora no se pasa de cuatrocientos euros. La «brutal» competencia entre agrupaciones, además, ha hecho bajar los precios de contratación, algo a lo que ha contribuido también la presión de las orquestas gallegas, asegura Helio Fernández.
«Lo peor está por venir: con elecciones municipales por el medio y los ayuntamientos imposibilitados para endeudarse, el año que viene va a ser peor. Los que lleguen se van a encontrar las arcas vacías», coinciden los dos empresarios.
En Villafranca del Bierzo no ha hecho falta esperar a la próxima temporada. El Cristo se celebrará con música si llegan las aportaciones del vecindario, asegura el alcalde, Agustín García Millán. «El pueblo se está portando ejemplarmente, así que podremos celebrar las fiestas en toda su extensión, con orquestas incluidas, aunque de forma humilde», subrayó el edil.
Los precios de las orquestas funcionan como una lonja. La misma agrupación puede cobrar 2.000 euros en un día de mayo y 9.000 euros en un sábado de agosto. Los fines de semana de este mes y septiembre son el plato fuerte de la temporada. Las mejores orquestas han llegado a cobrar 24.000 euros un 15 de agosto, la fecha punta de la temporada. Los representantes se llevan el 25% y la Sociedad General de Autores, que está pasando factura a los ayuntamientos, incluso con carácter retroactivo, el siete por ciento.
Son pocas las que hacen directo total. Entre ellas destaca la orquesta San Francisco, fundada en 1995 por Marcos Valbuena con catorce componentes y una media de 90 actuaciones por temporada. La mayoría llevan secuencias y grabaciones y llenan la falta de directo con buena presencia y muchos vatios.
Detrás de las bambalinas están montadores y técnicos. «Muchas veces son los mismos integrantes de las bandas quienes hacen el montaje para sacar un dinero a mayores», comenta una cantante.
El dinero negro , que antaño circulaba a libre albedrío, ahora es prácticamente inexistente en el sector en León. «Las fiestas son organizadas por los ayuntamientos y las facturas son preceptivas», explican. Y si hay una comisión de fiestas de por medio, «también, porque dependen de subvenciones», añaden.