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«Lo más duro son los viajes»

«Mi padre era músico y tenía una orquesta. Un día se quedó sin cantante y me dijo: ¿Quieres cantar?». Así empezó la carrera de Ana Reyero, en 1983, cuando apenas tenía diecisiete años. Cantante y emp

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León

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La primera canción que cantó fue «Me gustas mucho», de Rocío Durcal. Eso no se olvida nunca. «Creo que la hemos cantado todos los cantantes de orquestas», señala Ana Reyero, fundadora de la orquesta Vitel´s. Su padre empezó con un burro y ella conduce un trailer-escenario y es alumna de informática musical en la Escuela Municipal de Música de León. La tradición familiar ha pesado en su trayectoria. Y no sólo para ella.

«Cuando yo empecé a cantar con la orquesta de mi padre mi hermana tocaba el bajo y su hermano la batería. Ahora cada uno tenemos nuestra propia orquesta. Si esto ha ocurrido en mi familia, no hay mucho más que explicar sobre el boom de las orquestas en León», señala. Natural de Santa María del Páramo, donde aún aparca su camión cuando descansa, Ana Reyero confiesa que de pequeña «mi vocación era ser camionera y desde que cumplí los dieciocho años tenía ganas de sacar el carné de camión». Casi veinticinco años después cumplió su sueño —ahora tiene los carnés de camión, autobús y trailer— y empeñó sus ahorros y su futuro en un trailer escenario de segunda mano que espera poder pagar pese a los tiempos que corren. La suya no es de las orquestas que van a «plato puesto». Se curra desde los arreglos musicales hasta los kilómetros de carretera, unos 35.000 por temporada.

Fachada y realidad. «Lo que ve la gente es lo fácil y divertido. Lo duro son los viajes, montar y desmontar. Cuando trabajas son muchas horas seguidas, pero tienes que aprovechar porque la temporada dura de mayo a octubre», explica. Además, «hay que cuidarse porque el tema de la voz es muy complicado», añade. «Si sales de fiesta al día siguiente estás mal y si coges frío también, pero no puedes descuidar las relaciones públicas», confiesa. No hablar y la miel son dos sus alianzas para moverse en el mundo de la fiesta y poder cantar, que es «mi herramienta de trabajo». Todos los años «termino agotada, pero es un mundo que engancha. No sé qué es lo que tiene. A lo mejor es que es bohemio. No estás sujeta siempre a la misma rutina. Todos los días no son igual, aunque en temporada lo que cambia es la plaza pero el trabajo es el mismo». No añora otra forma de vida. Durante el invierno se prepara el camión, la escenografía y el repertorio. «Lleva mucho tiempo cambiar el decorado, lijar, pintar, limpiar... hacer los arreglos, ensayar. Pero a mí me gusta», repone. Decidió fundar su propia empresa en el 2001. Empezó como trío y ahora es un grupo. Tiene cinco empleados y cotiza por ellos en la Seguridad Social, un tema complicado, porque el régimen de artistas obliga a dar las altas y bajas por días de actuación, pero «me gusta que esté controlado porque si tengo 12.000 euros de gastos en Seguridad Social y otros no, no competimos con las mismas armas». En un mundo de hombres, sobre todo en el aspecto empresarial, la suya es una excepción, aunque cada vez son más las mujeres que se incorporan al sector, también como músicas. «Me decidí a fundar la empresa por la edad. Las mujeres tenemos más caducidad. Con 25 ó 30 años tienes un buen sueldo, pero con 40...». Quiere estar preparada para el futuro y «seguir en este mundo sin salir al escenario el día que no esté visible».

Pero la han pillado las vacas flacas en plena amortización de la inversión. Esta temporada está rara para todo. No sólo se han reducido las fechas, de 120 a 130 a las 75 que tiene comprometidas. «Este año ha pegado un bajón, pero el año que viene va a ser más duro con los cambios en los ayuntamientos y sin dinero».

Ni canción del verano. Tan extraño se ha presentado el 2010 que «ni siquiera hay canción del verano. Están las del Mundial de Fútbol y para de contar. El único que ha sacado un disco nuevo es Fito», comenta Ana Reyero. Agosto y septiembre son los platos fuertes para su trabajo. A ella lo que más le va es el pop (Amaral, Fito, Dover, Maná...) pero en el repertorio de una orquesta no puede faltar el primer pase de pasodobles y rumbas para satisfacer el gusto de las personas mayores. El segundo pase, con más rock, se queda para la juventud. «Lo mejor es cuando logras que canten contigo. No se trata sólo de cantar y tocar, sino de animar a la gente, de moverla y hacer que disfrute de verdad de la fiesta...» Por mucho que haga una orquesta cada tierra tiene su idiosincrasia incluso para la diversión. Asturias, Segovia, Salamanca, Toledo y Zamora que son zonas «en las que el público baila mucho». En cambio, en León y en Galicia, pese a la tradición de orquestas que tienen, «no se sueltan hasta el estribillo», Dentro de León, en la montaña es donde encuentran a la gente más marchosa.

«Somos muchas orquestas para el trabajo que hay ahora mismo y además las fiestas se concentran todas en los fines de semana. Se han bajado los precios los días de diario para animar a contratar orquestas», explica.

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Pero no se trata sólo de cantidad. «Ha aumentado mucho el nivel de los músicos. Hay muchos músicos jóvenes y con más calidad». Y es que antes no había escuelas de música, era cosa de familias y de tradición.