Primero las nóminas, luego las obligaciones sociales y las inversiones
El impago de las nóminas de sus trabajadores no es sino el primer capítulo de las dificultades a las que se enfrentan algunas empresas mineras privadas. Un año y medio de idas y venidas desde que las eléctricas dejaron de comprar carbón nacional ha dejado al sector no sólo sin ingresos, sino sin posibilidad de que las entidades financieras sigan adelantando recursos para que puedan hacer frente a sus obligaciones.
Más allá, fuentes del sector recuerdan que la propuesta de la Unión Europea de ligar las ayudas a partir de enero al cierre de las explotaciones en el año 2014 no ha hecho sino empeorar la situación. «Si ni siquiera es seguro que podamos continuar con la actividad, cómo van a seguir adelantándonos dinero», comentan fuentes del sector.
El caso es que las empresas que ya han dejado de abonar los salarios de sus trabajadores advierten de que la asfixia financiera es tal que en breve tampoco podrán hacer frente a las obligaciones de cargas y coberturas sociales. No podrán pagar a la Administración, pero tampoco serán capaces de hacer frente a los abultados créditos que han solicitado para llevar a cabo las multimillonarias inversiones con las que las principales empresas mineras de la provincia están garantizando su acceso al mineral para las próximas décadas. «Si seguimos sin facturar lo que producimos, ¿de dónde vamos a sacar el dinero para cumplir con nuestras obligaciones?», se preguntan.