Diario de León

CONVULSIÓN EN LAS CUENCAS | HOY, CUARTO DÍA DE ENCIERRO EN EL POZO CASARES

«Ellos están muy animados, saben que cuentan con todo el apoyo fuera»

Las mujeres de los catorce encerrados de Tremor de Arriba ya han podido mantener contacto con los mineros, que duermen sobre tablones de madera

Los mineros y los antidisturbios frente a frente, en uno de los numerosos enfrentamientos que se pro

Los mineros y los antidisturbios frente a frente, en uno de los numerosos enfrentamientos que se pro

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A. Calvo | ponferrada
Ponferrada

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«Tengo miedo, me preocupa que salga con una neumonía por la humedad o con otros problemas, como los de la visión, por permanecer muchos días sin ver la luz del sol. Mientras estén dentro bien, pero los problemas llegarán cuando salgan». Son las palabras de Lilia María da Silva Alves, la mujer de José Luis Tafula, que ayer, en el tercer día de encierro de su marido, consiguió hablar con él. Poco tiempo y con alguna complicación, pero logró darle ánimos, informarle de lo que ocurre fuera y despreocuparle, porque sus dos hijos, Adrián, de 5 años, y Lucía, de 4, se encuentran bien. «Los catorce están muy animados porque saben que fueran tienen todo el apoyo», comentó Lilia María da Silva, que ayer estuvo todo el día en la bocamina y que ha tenido que dejar su trabajo de temporera en la campaña frutícola.

«Los niños preguntan mucho por su padre, sobre todo, si va a venir por la noche», contó la mujer de José Luis Tafula, que junto con otros trece compañeros permanece desde el lunes en el pozo Casares, a 600 metros de profundidad, para exigir el cobro de las dos últimas nóminas y mejoras en el sector minero. Eso es lo único que saben los pequeños, «que su padre está encerrado en la mina porque no le pagan».

Abrigo para soportar la humedad. Las familias han enviado al segundo plano del pozo Casares ropa de abrigo, sobre todo, polares, botas, zapatillas, pantalones cómodos», para que puedan seguir enfrentándose a la humedad y a las terribles condiciones que padecen. «Los de aquí no están como los de Palencia, están en muy malas condiciones, duermen sobre tablas», lamentó Lilia María da Silva.

Varios mineros ya han establecido contacto con sus familias, aunque «se escucha mal y tan sólo hablamos unos minutos», explicó la mujer de José Luis Tafula, que ya el martes consiguió hacerle llegar las pastillas de la alergia. El joven minero es alérgico al polvo, al polen, a los ácaros y a las gramíneas, y la constante tos que tenía los primeros días de encierro preocupó a sus familiares. «Ahora está mucho mejor con los antiestamínicos, porque la humedad que hay en el interior de la mina empeora su alergia», explicó Lilia María da Silva, de tan sólo 29 años.

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