Rajoy suaviza en Melilla su crítica a la actitud del Gobierno hacia Marruecos
Mariano Rajoy dejó en Madrid la agria reacción del PP ante la, a su juicio, «tibieza» con la que respondió el Gobierno de Zapatero ante los incidentes fronterizos con Marruecos del pasado agosto. El líder de los populares, por contra, trajo ayer a Melilla un mensaje de amistad y cooperación entre ambos países, aunque sin renunciar a una premisa: la españolidad de Melilla y Ceuta no admite discusión alguna.
El jefe del principal partido de la oposición mantuvo con desparpajo su derecho a desplazarse «con absoluta normalidad» por todo el territorio español incluidas, las dos ciudades autónomas norteafricanas, aunque este jueves introdujo un matiz que se puede interpretar como un gesto de cortesía hacia Rabat, ya que justificó su estancia en una «invitación» expresa del presidente de Melilla, el también popular Juan José Imbroda. También tuvo el gesto de no visitar la verja fronteriza, su presencia allí podría despertar las suspicacias marroquíes, como ocurrió cuando José María Aznar se paseó en agosto por el área limítrofe.
Rajoy, por tanto, optó por la diplomacia -”«no he venido a polemizar con nadie», avisó-” y eludió cualquier comentario que supusiera encender la mecha de una nueva crisis entre Madrid y Rabat -”«es una visita en positivo y siento que alguien lo haya interpretado de otra forma», remachó-”. El jefe de filas de los populares evitó generar tensión en un momento complejo en las relaciones.