Diario de León

El Gobierno fía el crecimiento del 2011 al consumo y a la inversión privada

Salgado cree que el «gran» ahorro de los últimos años ayudará a la recuperación

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colpisa | madrid

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El Gobierno ha decidido apretarse el cinturón varios agujeros y esperar a que empresas y familias pongan en circulación el capital que precisa la economía española para cumplir el objetivo de recuperar parte de la actividad destruida y crecer al 1,3% el año próximo. La vicepresidenta económica, Elena Salgado, presentó ayer en el Congreso de los Diputados los detalles de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para el 2011, los más austeros de la era Zapatero, en los que el diseño de todas las partidas de gasto está supeditado a un mismo objetivo: reducir el abultado déficit público desde el 9,3% del PIB previsto para el cierre del 2010 al 6% a finales del 2011.

La filosofía es sencilla. En un contexto marcado por los duros recortes para contener el gasto público y cumplir los dictados impuestos directamente por Bruselas e indirectamente por los mercados, el Estado ya no puede seguir inyectando dinero al sistema para que eche a rodar. Las cuentas para el 2011 contemplan un descenso del 7,9% en el gasto no financiero, cuyo límite queda establecido en 122.022 millones de euros. La reducción media de los créditos disponibles por los ministerios alcanza el 15,6% (pasan de 78,4 millones a 66,2 millones) y las inversiones reales caen un 38,3%, desde 9.390 millones a 5.793 millones. Ante ese panorama, el Gobierno quiere que el consumo y las inversiones privadas sustituyan al sector público y aporten a la economía el vigor que necesita para crecer.

1397124194 Lo que viene. La vicepresidenta segunda dejó claro en su comparecencia que en el 2011 «se van a reducir el consumo y la inversión pública» pero su departamento es «más optimista con respecto al consumo privado». Salgado recordó que en los últimos años, concretamente desde que en el 2008 la crisis comenzó a expulsar trabajadores del mercado laboral por decenas de miles, el ahorro de las familias se disparó de forma «espectacular» respecto de los años de bonanza, por miedo a lo que pudiera venir.

Ahora, Salgado espera que «parte de ese ahorro se va a reconducir al consumo privado», a medida que se recupere la confianza. Del mismo modo, el Ejecutivo confía en que el hundimiento del esfuerzo inversor en infraestructuras -”que cae un 29,6% al pasar de 24,2 millones a 17 millones-” se vea compensado por un programa de inversiones público-privada cuya viabilidad no está clara.

El nuevo cuadro macroeconómico contempla, de hecho, un incremento del 1,8% en el consumo final privado, y una caída del 1,6% en el de las administraciones públicas. En cuanto a la inversión, el Ejecutivo pronostica un descenso del 1,5%, aunque con comportamiento desigual en sus distintos componentes.

Así, la formación bruta de capital en bienes de equipo subirá un 4,2%, en otros productos bajará un 0,4% y la destinada a la construcción sufrirá un desplome de 4,5%, considerable pero menor que el 11,7% de 2010 y el 11,9% del 2009. La demanda nacional, en su conjunto, aportará cuatro décimas al crecimiento del PIB. El resto llegará de la mano del sector exterior, que crecerá un 0,9%, porcentaje menor que el 1,4% previsto para el cierre del 2010.

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