Zapatero mantendrá en vilo al PSOE hasta después de las municipales
Un golpe de autoridad. Un gesto que permita recuperar la iniciativa política. Eso, más que aclarar específicamente si será o no su candidato en 2012, es lo que desde hace semanas piden a gritos los socialistas a José Luis Rodríguez Zapatero. El empeño en no mover apenas un dedo en el terreno político, hasta tener la certeza de que la recuperación económica está en marcha, ha sumido a su partido en una angustia vital acrecentada por la proximidad de los comicios autonómicos. Él ya ha avisado a los suyos de que ahora toca gobernar con las -˜luces largas-™ y que no sucumbirá a las presiones internas para dilucidar su futuro. El sentimiento de orfandad en el PSOE puede durar aún nueve largos meses, hasta después de las elecciones municipales.
Ese es más o menos el tiempo que el propio jefe del Ejecutivo calcula que tardarán en asomar los frutos de las reformas legales y los ajustes fiscales puestos en marcha este año para reducir el déficit y remontar la crisis. Y a ese momento liga, salvo sorpresas de última hora, la toma de una decisión en la que, según sospechan muchos socialistas, no pesarán sólo las condiciones políticas sino también las puramente familiares. Su tesis es que una vez se compruebe que todos los sacrificios exigidos a los españoles no han sido en vano, los votantes sabrán reconocer al PSOE su firmeza.
Mientras, hace oídos sordos a los lamentos de los -˜barones-™ que saben que la remontada, de producirse, no llegará antes de sus citas con las urnas y temen ser castigados por los votantes en su nombre el 22 de mayo.
El problema para los socialistas es que la incertidumbre y el no saber si su secretario general tiene algún deseo de seguir llevando las riendas del partido en un futuro próximo difumina -˜per se-™ un liderazgo que, para colmo, acaba de verse sacudido por la osadía de un -˜don nadie-™, como hasta hace poco llamaban con desdén sus adversarios a Tomás Gómez, y por el nerviosismo del presidente castellano-manchego, José María Barreda.