Diario de León

La unión hace la fuerza | Cooperativas para el desarrollo local

Las cooperativas emergen en la crisis

León cuenta con 171 cooperativas de trabajo en activo que generan cerca de mil empleos, en gran medida en el medio rural fijando población y aprovechando los recursos del entorno y

Lavandería Confelsa en Cistierna.

Lavandería Confelsa en Cistierna.

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ana gaitero | león
León

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Del cierre de las minas surgió la primera cooperativa textil en Cistierna. Veinte años después Confelsa sobrevive reconvertida en lavandería. La quiebra de una empresa de artes gráficas fue la punta de lanza para que ocho trabajadores reinventaran sus puestos de trabajo en la cooperativa Printed 2000, a la vanguardia en su .

De una actividad informal, la fabricación de moscas con pluma de gallo del Curueño, nace una de las últimas cooperativas creadas en León con afán de convertirse en sustento oficial de tres personas.

Del afán por «hacer pueblo» y sobrevivir en un medio «hostil» como el mundo rural, un grupo de mujeres de Tabuyo del Monte sirve de espejo como empresa sostenible y diversificada basada en los recursos de su entorno: las setas, las frambuesas y los espárragos. En dos años, han llevado al pueblo a más de 15.000 personas. Ya no llevan la cuenta.

De la necesidad de hacer compras conjuntas por comerciantes minoristas de alimentación de la comarca berciana nació en 1981 la cooperativa Ada, que cuenta en la actualidad con 116 socios, más de 600 clientes y mil proveedores. Una cooperativa convertida en gran empresa.

Son cinco experiencias cooperativistas nacidas desde diferentes situaciones, dando respuesta a necesidades diversas y echando mano de la imaginación para aprovechar una oportunidad allí donde todo se había dado por perdido. La lavandería de Cistierna es la única que hay en toda la montaña oriental, con excepción de otra de más antigüedad en León.

En León había el año pasado 107 cooperativas de trabajo en activo que generan 660 empleos. El último censo cifra el número de estas sociedades donde capital y trabajo coinciden en las mismas personas cifra en 171 el número de cooperativas laborales cuyo empleo ronda ya las mil personas, según datos de la Unión Leonesa de Cooperativas de Trabajo (Ulecoop).

De trabajo y agrarias. El movimiento cooperativista es mucho más amplio: hay 339 sociedades, de las cuales una tercera parte son cooperativas agrarias. Las cooperativas de trabajo son las que tienen más peso en cuanto a número de sociedades en la provincia leonesa.

En el lustro 2004-2009 la constitución de estas empresas bajó en picado en León, a lo largo de los últimos meses se detecta un nuevo aumento. Y es que en tiempos de crisis el trabajo cooperativo se convierte en una opción al debilitado mercado laboral.

«Ante momentos de crisis como el actual las cooperativas tienen una posibilidad de autorregulación que las hace más flexibles y capaces de superarla», señala Francisco Abella, presidente de la Federación de Cooperativas de Castilla y León.

«En una cooperativa se elimina el conflicto del capital-trabajo porque el esfuerzo de quien es trabajador y socio repercute en su propio beneficio», explica la directora de la Unión Leonesa de Cooperativas de Trabajo (Ulecoop), María Ramón. Además, hay una implicación personal en el proceso productivo con resultados que revierten en el grupo, se optimiza el tiempo y reparto de tareas que favorecen la conciliación de la vida familiar y laboral y facilita la incorporación y el desarrollo profesional de las mujeres.

Las ventajas fiscales -"exención de impuesto de transmisiones y actos jurídicos y tipos impositivos reducidos-" así como las ayudas dirigidas específicamente a estas sociedades suponen otro aliciente, al igual la posibilidad de afiliarse a la Seguridad Social tanto en régimen general como en el de autónomos.

De la teoría a la realidad. Las experiencias de las cinco cooperativas de diferente antigüedad y ubicadas en diversos puntos de la provincia cumplen al pie de la letra la teoría de la Federación de Cooperativas de Trabajo de Castilla y León, que ha elaborado un informe con propuestas para el desarrollo local desde el cooperativismo en cooperación con los municipios de la comunidad.

«Las cooperativas han contribuido a crear nuevos empleos, a mantener puestos de trabajo en sectores de actividad y empresas en crisis o amenazadas de cierre, a incrementar el nivel de estabilidad laboral o a emerger empleos desde la economía informal a la oficial y explorar nuevas profesiones», subraya el informe, que es el punto de arranque de la jornada sobre cooperativismo como motor de desarrollo local que se celebra en León el próximo 22 de octubre.

Una de las últimas cooperativas constituidas en León, Moscas de León, basa su actividad precisamente en un sector que hasta ahora vive en la economía informal: la elaboración de moscas con pluma de gallo para la pesca.

«Las cooperativas son puntales de desarrollo local debido al compromiso de los individuos con sus raíces locales, al conocimiento de las necesidades locales y su forma de satisfacerlas y a su orientación hacia mercados regionales y locales», apunta Francisco Abella.

Que se lo pregunten a las socias de Confelsa. «Cuando lo del textil se vino abajo, hicimos un verdadero peregrinaje para descubrir algo que pudiéramos hacer en nuestro pueblo y después de muchas vueltas nos dimos cuenta de que no había ninguna lavandería». Ahora ya tienen competencia en Mansilla de las Mulas.

Las personas son la clave del funcionamiento de las cooperativas. «En un mundo global donde el cliente ha visto incrementado su poder las empresas necesitan mayores dosis de creatividad para generar la capacidad de innovación que sorprenda, entusiasme e ilusione al cliente», subraya.

Su ligazón al territorio es otro de los factores que se consideran favorables para considerar las cooperativas como impulsoras del desarrollo local. «Se necesita la implicación de alcaldes y ayuntamientos para facilitar el desarrollo del cooperativismo», apunta María Ramón, directora de Ulecoop.

«Haciendo pueblo». La alcaldesa de Luyego, Marisa Rodríguez, socia fundadora de una cooperativa en Tabuyo del Monte lo dice con dos palabras: «Hacemos pueblo». El trabajo en cooperación -"«en cada momento hay que escoger la fórmula societaria que más convenga», aconseja-" entronca con modelos antiguos que fueron la base de la vida en el mundo rural, como la vecera.

El presidente de Ada Cooperativa, Francisco Abella, también destaca la contribución de la red de tiendas «al desarrollo rural, a la fijación de población y a la consolidación de empleos».

El cooperativismo en el mundo rural ha sacado a muchas mujeres de las tareas del hogar como única y no remunerada ocupación. «Las ha convertido en creadoras de algo, son visibles y han tenido la oportunidad de desarrollar sus habilidades», señala Marisa Rodríguez, a partir de la experiencia de la cooperativa que comparte con otras cuatro mujeres en Tabuyo del Monte.

Con todo, la brecha entre hombres y mujeres en el movimiento cooperativo todavía existe. En las cooperativas de trabajo hay un 42% de mujeres socias sobre un 58% de hombres socios, un 70 por ciento de hombres contratados fijos sobre el 30% de mujeres en la misma situación y un 61% por ciento de mujeres con contratos temporales sobre un 39% de hombres en la misma situación.

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