El Gobierno se queda solo al defender su idea de -˜blindar-™ la Fiesta Nacional
El PP cree que se busca limitar la libertad de expresión con excusas protocolarias

La ministra Chacón participó ayer en la cumbre de la Otan.
Aunque la ministra de Defensa crea que «es imposible» que no haya acuerdo entre las fuerzas políticas para establecer un protocolo para los actos solemnes del Día de la Fiesta Nacional, el desacuerdo es perfectamente posible. Nadie secundó la propuesta de fijar normas de actuación en esas ocasiones con los más variados argumentos, desde que es una limitación a la libertad de expresión, según el PP; carece de sentido, en opinión de CiU; o es inviable, a juicio de Izquierda Unida.
El Gobierno asegura que su iniciativa no es una respuesta a los abucheos que soportó este 12 de octubre José Luis Rodríguez Zapatero, pero es lo que parece. Carme Chacón afirmó que el objetivo es «garantizar el debido respeto no a este presidente u otro sino a la Fiesta Nacional», y en especial a tres momentos «solemnes»: el homenaje a los caídos por España, el izado de la bandera y el momento que se entona el himno nacional. «Es imposible oponerse», insistió. Con este espíritu, la propia ministra de Defensa y la vicepresidenta Fernández de la Vega, tienen el propósito de sondear a los grupos parlamentarios.
Una de las ideas que ambas manejan es que solicite silencio por megafonía a los asistentes en esas tres ocasiones, pero hay «distintas formulas», según comentó Chacón. Lo cierto es que durante los abucheos y pitos del pasado a martes a Zapatero durante el homenaje a los caídos, es muy probable, por la distancia a la que se encontraban, que muchos de los alborotadores no estuvieran enterados de lo que ocurría.
La oferta gubernamental se tropezó con un cerrado rechazo del principal partido opositor y su secretaria general, Dolores de Cospedal, afirmó que lo que se pretende es «limitar la libertad de expresión de los españoles con pretextos de protocolo».
El número dos del grupo popular en el Congreso, José Luis Ayllón, apuntó que la propuesta del Ejecutivo obvia que el propio Zapatero fue el protagonista de una gran descortesía cuando hace siete años se negó a levantarse al paso de la bandera de Estados Unidos en el desfile militar del 12 de octubre.
Cuando los vituperados son dirigentes del PP se trata, afirmó, de una muestra de libertad de expresión, a juicio de los socialistas, pero si los abucheados son miembros del Gobierno hay que establecer un protocolo para evitarlos. Anunció, de todos modos, que el PP está dispuesto a hablar para fijar unas normas de actuación y establecer unas «mejoras institucionales» para preservar la solemnidad en los actos del Día de la Fiesta Nacional.
Los nacionalistas catalanes no están por la labor y su portavoz en la cámara baja, Josep Antoni Duran i Lleida, consideró que «no tiene sentido» establecer un protocolo para esas ocasiones. «Hay que considerar naturales los abucheos» y los políticos deben tener «aguante» para sobrellevarlos porque son un ejercicio de la libertad de expresión.