Seguridad alimentaria y protección de hábitats como principios de fundamento
España toma partido por la opción francesa en materia de Política Agraria Común; y Francia forma un eje con Alemania para que hasta el año 2020. Y esa postura lidera una de las opciones en liza por legislar el nuevo reglamento de las ayudas agrarias en Europa. La postura se agarra a los principios fundamentales de la política agraria, que dicen los franceses, coincide con los del Tratado: «La futura política debe adaptarse al nuevo contexto mundial; una demanda de alimentos y de biomasa en aumento, nuevos competidores, volatilidad de los precios debido a la mundialización, mayores riesgos sanitarios, cambio climático, biodiversidad, gestión del agua, protección de los entornos naturales». La mención añade un segundo relato de objetivos: «La futura política debe responder mejor a las necesidades y expectativas de los ciudadanos europeos; por la seguridad e inocuidad de los alimentos, calidad y diversidad de la agricultura europea, productos alimentarios a precios asequibles, protección de los habitats naturales y bienestar de los animales, las zonas rurales dinámicas y la innovación».
Francia expone la intención que lleva a las mesas de la comisión: «La UE necesita una PAC fuerte más allá de 2013; es necesario disponer de recursos a la altura de nuestras ambiciones; la agricultura necesita estabilidad y visibilidad». A este carro sube España su postura ante la reforma agraria, inminente.