Rubalcaba reclama a los diputados del PSOE que no se acobarden

El vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, en la inauguración del Congreso de la Empresa Fa
Sin rodaje y sin concederse unos días para estudiar los papeles, Alfredo Pérez Rubalcaba ejerce de hombre fuerte desde el primer día. Ayer por la mañana, inauguró en Santander el XIII Congreso Nacional de la Empresa Familiar, por la tarde participó en el Congreso en unas jornadas organizadas por el grupo socialistas sobre leyes educativas, y entre medias insufló ánimos electorales al PSOE. El vicepresidente primero dejó así claro que su papel va ser muy distinto al de María Teresa Fernández de la Vega.
Rubalcaba dio la razón desde el primer día a los que tras su nombramiento dijeron que era el hombre fuerte del Gobierno, el presidente bis o la persona a la que Zapatero había fiado que la travesía hasta el final de la legislatura sea exitosa. Además de participar el sábado en la reunión de la Moncloa con el jefe del Ejecutivo, el lendakari Patxi López y el consejero de Interior vasco, Rodolfo Ares, en la que se fijó la estrategia a seguir con ETA y la izquierda aberzale, el vicepresidente se multiplicó en su primer día laborable de verdad, dado que el jueves fue la jornada protocolaria de la toma de posesión y el viernes se consumió con el Consejo de Ministros y la posterior comparecencia ante los medios.
Mientras sus tareas estaban centradas en Interior, Rubalcaba confesaba que echaba de menos la actividad política a cara descubierta porque la otra, la de las bambalinas, nunca la abandonó. Rubalcaba sabe además que ahora tiene las espaldas guardadas por Ramón Jáuregui, quien como ministro de la Presidencia se encargará de las arduas cuestiones legislativas, la coordinación de los subsecretarios y tapará los agujeros organizativos que deje.
Ayer desde Santander reclamó a la patronal que retome el diálogo social con los sindicatos para que aborden los cambios en el sistema de pensiones.