Rajoy augura que el cambio en España arranca este domingo desde Cataluña
El líder del PP reclama a Zapatero que no culpe a otros de sus «graves errores»
Rajoy y Sánchez-Camacho, en el mitin central del PP.
Mariano Rajoy cerró anoche su intensa participación en las elecciones catalanas con un mitin ante más de 4.000 personas en Hospitalet de Llobregat, una de las localidades del denominado cinturón rojo de Barcelona y feudo tradicional del PSC. El PP, y ésta ha sido una tónica en toda la campaña electoral, quiere pescar el voto españolista . En especial, el de los socialistas desencantados con José Montilla y con José Luis Rodríguez Zapatero.
Rajoy, que aseguró que el cambio en España «comenzará el domingo con el cambio en Cataluña», arremetió contra el presidente del Gobierno por no asumir «los graves errores» que han sumido a España en una situación «tremendamente delicada». Una referencia que apuntala las tesis de algunos de sus lugartenientes, como Esteban González Pons, que esta misma semana han sido calificados de «antipatrioticos» por el PSOE. Los socialistas han acusado al PP de generar dudas sobre la economía española en un momento muy sensible para los mercados.
El líder del PP retó a Zapatero a tener «vergüenza torera» para «dejar paso» a otros que sepan «como hacer mejor las cosas». Rajoy ironizó sobre la reunión que mantendrá el sábado el presidente con «no sé cuantos empresarios». El dirigente popular, tras reconocer que el presidente puede reunirse con quien crea conveniente, sostuvo que ya no es momento de «hacer tertulias para luego no hacer nada». Por ello reclamó a Zapatero «coraje para gobernar y para no crear más problemas a la gente». Y es que Rajoy mantiene la tesis de que cuánto más tiempo tarde en celebrarse las elecciones generales «más caro le saldrá a los españoles».
Pero el rival de los populares en las autonómicas catalanas no es el PSOE, sino CiU, virtual ganador, según todos los sondeos. Pese a ello, Rajoy mantuvo ayer el mismo perfil bajo en sus críticas a los nacionalistas catalanes. «Lo único que garantiza el cambio en Cataluña es un PP decisivo», apostilló el líder popular para regocijo de los asistentes. El PP cuenta con 14 escaños en el Parlamento catalán y las encuestas le otorgan, en el mejor de los casos, tres más, lo que dejaría a los populares por debajo de su mejor resultado, el que obtuvieron en 1995 cuando el candidato Alejo Vidal Cuadras llegó hasta los 18 diputados.
La candidata a la presidencia de la Generalitat del PP, Alicia Sánchez Camacho, sí reprochó al candidato de CiU, Artur Mas, ser corresponsable de la congelación de las pensiones y del resto del plan de ajuste que el Ejecutivo socialista sacó adelante en el Congreso gracias al único apoyo de los diputados de la federación nacionalista.
Las direcciones del PP nacional y catalán defienden que Cataluña no ganaría nada si sustituye al tripartito por una mayoría absoluta de CiU. Esto, a juicio de Rajoy, significaría volver al debate «estéril» identitario y enfatizó que sólo con un «PP fuerte» se evitarían «disparates» en esta materia.
En el mitin de Hospitalet quedó claro que el PP ha corregido su punto de mira a lo largo de la campaña. De inicio, apostó muy fuerte por la inmigración como caballo de batalla con propuestas como la de que los emigrantes sin contrato deberían regresar a su país. Ni Rajoy ni Sánchez Camacho se refirieron en el cierre de campaña a la inmigración. El presidente popular prefirió abundar en que a los catalanes no les interesa los debates identitarios, sino salir de la crisis. Aseguró que si el PP es clave para el futuro Gobierno de la Generalitat no habrá «ni referendos ni cambios constitucionales». El mensaje fue claro: «El PP está a favor de España y de Cataluña»
Rajoy, al hilo de esta reflexión, sentenció que los peores enemigos de las lenguas -”en alusión al catalán-” son «los que las prohíben y los que las imponen», es decir los nacionalistas.