El carbón confía en un cambio de última hora ante el desánimo por el reglamento
Los ministros de Industria de la UE votan hoy el marco definitivo de ayudas a la minería deficitaria

Mineros asturianos, leoneses y aragoneses se manifestaron frente al Ministerio de Industria.
Pocos datos sobre la «letra pequeña» de la propuesta de reglamento aprobada el miércoles en el Consejo de Representantes Permanentes (Coreper), y muchos movimientos de última hora de cara al Consejo de la Competencia, que hoy reúne en Bruselas a los ministros de Industria y que deberá dar el visto bueno definitivo al futuro reglamento de ayudas a las explotaciones deficitarias de carbón. Entre el desánimo generalizado por la insistencia de la Unión Europea en vincular las ayudas a la minería al cierre de las explotaciones, el sector mantenía ayer una leve esperanza de que la reunión de ministros de hoy pueda introducir a última hora algún cambio que permita dar un respiro al carbón autóctono. No será fácil, porque la previsión es que el reglamento llegue al orden del día como punto sin debate, después de que el Coreper lograse la mayoría cualificada suficiente para aceptar la ampliación del periodo de ayudas del 2014 al 2018, y fijase un nuevo calendario de reducción de ayudas que a la minería le sigue pareciendo excesivo. Y pocos cambios más sobre la propuesta inicial, de momento.
Lo que sí quedó claro ayer es el desánimo de las empresas y los trabajadores del sector minero, que coincidieron en señalar que el recorte de ayudas y la falta de expectativas más allá del 2018 supondrá en la práctica el desmantelamiento del sector y la destrucción de empleo desde ya.
«Es una solución muy negativa, ni es un respiro ni permite tener un horizonte. Simplemente se trata de alargar una situación que va hacia el mismo destino: el cierre de las explotaciones», explicaban ayer fuentes empresariales. «Lo que implica en la práctica es que las explotaciones se irán cerrando desde el primer momento, y que el progresivo recorte en las ayudas se irá traduciendo en la misma proporción a la actividad y el empleo», reflexionaban desde otro de los grupos mineros.
Sin querer ofrecer ninguna versión oficial a la espera de conocer la decisión definitiva de hoy y los detalles del reglamento final, tanto empresas como sindicatos están de acuerdo en que el marco previsto «no puede hacer pensar a nadie que el sector va a llegar al 2018 en su dimensión actual». Y, más allá, «lo que está claro es que con esta perspectiva en las explotaciones no se va a invertir más que lo necesario para mantener la producción hasta que a cada una le llegue el momento del cierre».
Incluso el ministro de Industria, Miguel Sebastián, animaba ayer a negociar cuanto antes un nuevo plan del carbón que permita ajustar el sector al periodo de vida que le ha dado Bruselas. El caso es que el Plan del Carbón actual tiene una vigencia hasta finales del 2012. La cuestión, en el caso de la minería española, es también saber si lo que se firmó en el 2006 sigue siendo válido o también deberá adaptarse a la nueva normativa europea.
Demasiadas dudas sobre el futuro, teñidas de momento con la certeza de que el fin del carbón está, en la práctica, más cerca que el 2018 que marca de momento el reglamento.
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María Jesús Muñiz Prieto