Zapatero intenta evitar el 'sálvese quien pueda' entre sus barones
El presidente y sus próximos avisan de que no es el momento para los desmarques

La ejecutiva federal del PSOE celebró en Ferraz la habitual reunión de los lunes.
El vértigo ante una debacle electoral se ha vuelto a apoderar de buena parte de los dirigentes regionales del PSOE. Apenas dos meses después de acometer profundos cambios en el Gobierno y el partido para ganar cohesión interna, José Luis Rodríguez Zapatero se vio obligado a dedicar la última ejecutiva del año a justificar su gestión y hacer un nuevo llamamiento a la unidad interna. Todos los males que aquejaban a su partido a la vuelta del verano -el debate de la sucesión y las reticencias hacia la política económica- siguen vivos. Frente al miedo creciente, el jefe del Ejecutivo defendió que el 2010 ha sido un año «duro y difícil, pero no un año perdido» e insistió en que en el 2011 volverá la creación de empleo.
El discurso del optimismo no evitó, sin embargo, que las dudas planteadas a lo largo del fin de semana tanto por el lendakari Patxi López, como por el candidato socialista a la Comunidad de Madrid, Tomás Gómez, acerca de la bondad de la reforma de las pensiones o de la estrategia elegida para tranquilizar a los mercados afloraran en el debate interno. El secretario de Organización, Marcelino Iglesias, admitió, durante la rueda de prensa posterior, que la cuestión «preocupa a todo el mundo», pero aseguró que no hay razones para temer que las modificaciones que prepara el Gobierno vayan a debilitar el sistema público de Seguridad Social y a favorecer los privados.
«Explicarse mejor». «Ya sabemos que hay elecciones, pero iremos más seguros a las elecciones si hacemos nuestro trabajo -alegó el portavoz frente a los reticentes-. De lo que nos quejamos es de que debemos ser capaces de explicarlo mejor». El reproche implícito a los díscolos fue algo más evidente, según miembros de la ejecutiva, a puerta cerrada. No sólo Zapatero, sino también el presidente del PSOE, Manuel Chaves; el vicesecretario general, José Blanco, e incluso el secretario de Economía y Empleo y secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, defendieron que no es momento de intentar sacar ventaja mediante el desmarque, sino de estar todos a una.
El ministro de Presidencia, Ramón Jáuregui, fue aún más directo. «Aquí formamos parte del mismo equipo, navegamos en el mismo barco y quien pretenda separarse como táctica electoral se equivoca», dijo en Onda Cero. La capacidad de la dirección del PSOE para contener el nerviosismo ya ha demostrado ser, en todo caso, limitada.
Solo una persona sabe el futuro. Anoche, el propio Zapatero desveló que sólo una persona del PSOE conoce su decisión sobre si presentará a las generales del 2012. Lo hizo en una conversación informal durante la copa de Navidad en la Moncloa.