Rajoy encarga un plan para desgastar a Rubalcaba como clave del Gobierno
El PP quiere neutralizar el tirón del político mejor valorado por los ciudadanos

El vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.
El laboratorio popular no tardó en idear un antídoto para neutralizar el efecto Rubalcaba. La remodelación del Gobierno que acometió José Luis Rodríguez Zapatero el pasado 20 de octubre provocó cierta convulsión en las plantas nobles de la sede de calle Génova. La crisis ministerial era más que previsible, pero lo que pilló con el pié cambiado a los populares fue su envergadura -”preveían un par de relevos como mucho-” y, sobre todo, el papel predominante que adquirió en el nuevo Ejecutivo el hasta entonces ministro del Interior, que era y sigue es el político mejor valorado por los ciudadanos, según las encuestas.
Nada de placebos. La peculiar antisepsia que elaboró el equipo de Mariano Rajoy fue una combinación de potentes fármacos con los que frenar cualquier atisbo de recuperación del PSOE en los sondeos de intención de voto.
El líder del PP encomendó la aplicación de este tratamiento a dos destacados miembros de la dirección nacional: Soraya Sáenz de Santamaría y Esteban González Pons, que recibieron el plácet de su jefe de filas para actuar con «carta blanca». ¿Su misión? Responder a cualquier intervención del vicepresidente primero. La portavoz del Grupo Parlamentario Popular ha tejido una red para que el «presidente in pectore » pase las de Caín en el Congreso. La misión de González Pons es, sencillamente, dar la réplica en todo momento y en todo lugar a cualquier declaración o arenga proselitista rubricada por Rubalcaba.