«Nada que valga la pena se logra sin renuncias y sin entrega»
El rey Don Juan Carlos dedicó la mayor parte de su discurso a los desafíos que plantea la actual crisis económica. En sus palabras para todos los españoles, advirtió de que «nada que valga la pena se consigue sin renuncias y sin entrega», después de reclamar «unidad, responsabilidad y solidaridad» para «salir de la crisis y asegurar nuevos horizontes de prosperidad y de bienestar».
«Todos, empezando por nuestros partidos políticos y agentes económicos y sociales, somos importantes para conjugar voluntades en esta dirección, con generosidad, sentido de Estado y pensando en el interés general», recalcó el rey, tras llamar a los españoles a unir sus fuerzas con el apoyo de las instituciones y «en el marco de convivencia y estabilidad» que asegura la Constitución. «Debemos desterrar el desánimo, levantar la cabeza, aunar esfuerzos y continuar la faena», ha insistido, porque los nuevos tiempos requieren «grandes compromisos por parte de todos» y ante la crisis «no caben actitudes individuales ni colectivas de indiferencia o de egoísmo, que a la postre dañan a todos».
Don Juan Carlos señaló que los parados son «una prioridad insoslayable» y expresó su mayor gratitud y más amplio respaldo a «quienes han tenido que cerrar comercios, talleres o negocios» y «a todas las personas que han asumido grandes sacrificios y esfuerzos a lo largo de este año: trabajadores asalariados, autónomos, profesionales, empresarios, pensionistas o funcionarios».
«Sin un crecimiento adecuado no crearemos empleo; y para crecer como necesitamos, debemos proseguir y abordar juntos las reformas necesarias, cumpliendo además nuestros compromisos en materia presupuestaria y de déficit», recalcó el jefe del Estado, quien precisó: «se trata de modernizar nuestro modelo productivo y de generar mayor confianza para reactivar nuestra economía».
En todo caso, mostró su «plena confianza» en la capacidad y fortaleza de los españoles para dejar a sus hijos y nietos «un país cada vez mejor, con mayor prosperidad en cada pueblo, ciudad y Comunidad Autónoma», porque España es «una gran nación, orgullosa de su pluralidad y diversidad», y ya superó con éxito anteriores crisis económicas».
La necesidad de prestar la máxima atención a los excluidos y discapacitados, de redoblar esfuerzos frente a las drogas, de acabar con la «inaceptable» violencia machista y de cuidar más el entorno natural fueron también puesta de relieve por el rey.