Diario de León

dia 1 sin tabaco

«Quieren que seamos policías y no podemos»

Los propietarios de locales de Ponferrada protestan por la falta de información

Uno de los clientes coloca, por inercia, el paquete de tabaco sobre la mesa del bar.

Uno de los clientes coloca, por inercia, el paquete de tabaco sobre la mesa del bar.

Publicado por
m. j. alonso | ponferrada
Ponferrada

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El tabaco fue ayer el principal tema de conversación en todos los bares de Ponferrada. Desde las 00.01 horas del día 2 está prohibido fumar en cualquier establecimiento y la medida no ha dejado indiferente a nadie. Fumadores y no fumadores defendieron ayer sus posturas ante una ley que algunos consideran absurda e injusta y otros necesaria. Los propietarios de los locales encabezan el primer grupo. Auguran pérdida de clientes y caída de los ingresos, como ya ocurriera con la primera ley anti-tabaco. Dicen que, con la que está cayendo, este es un mal momento para llevar a la práctica una norma de este tipo y protestan por la ausencia total de información que se les ha hecho llegar. No conocen el alcance de las multas, las condiciones, ni quienes van a garantizar que los fumadores cumplan con lo establecido.

«Quieren que nosotros hagamos de policía y no podemos hacerlo», comentaba el propietario de uno de los establecimientos hosteleros de la capital berciana, poco después de retirar de las mesas todos los ceniceros. En este caso concreto, la situación es todavía más preocupantes, pues el local se haya ubicado entre un parque infantil y un colegio, con lo cual -"lamentaba el gerente-" «los clientes no van a poder fumar ni en la calle».

«No sé que tenemos que hacer» -"decía-". En caso de que alguien se ponga a fumar, mal si increpan al cliente pero también mal si no cumplen con la ley. Presagian que durante las primeras semanas, los inspectores serán estrictos y multarán a establecimientos grandes para que el temor a ser sancionados se extienda entre el resto de locales y, así, se respete lo impuesto. En todo caso, entre los dueños, el descontento es general.

Entre los clientes, en cambio, hay disparidad de opiniones. Entre los fumadores los hay que aborrecen la norma y recuerdan que «un bar es un bar y se ha fumado toda la vida» y los hay que, en cambio, aprovecharán la prohibición para dejar de fumar. «Llevo queriendo dejarlo un tiempo y mejor ocasión que ahora nunca», apuntó una de las clientes. En el grupo de los no fumadores los hay indiferentes, a los que les da igual que la gente fume o que deje de fumar, y los hay encantados. Estos últimos son la mayoría. Aquellos que alguna vez fumaron y lo han dejado suelen ser los más radicales. El mal olor que te llevas a casa después de una tarde de cortos o una noche de fiesta es el mal ahora erradicado apuntado por los que no fuman. Los camareros son los que más celebran la norma.

En este clima, la normalidad fue absoluta y por lo general no se vieron cigarros encendido, salvo en algunos casos que a las 11.00 horas alguien fumaba.

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