ETA SE PRONUNCIA DE NUEVO | EL ANÁLISIS
Antiterrorismo achaca la tregua al colapso operativo que vive la banda
ETA tiene unos 50 activistas en Francia pero puede reactivar cuatro comandos
Los servicios antiterroristas españoles y franceses coinciden en que la transformación de la tregua limitada en «alto el fuego permanente» es fruto del «colapso» que sufre el aparato operativo de ETA, más acosado y débil que nunca, pero al tiempo advierten hasta el hartazgo que la banda no está, ni mucho menos, derrotada. Los informes policiales más recientes revelan que organización apenas cuenta con medio centenar de activistas en Francia y que muchos de ellos ya están más preocupados por escapar a Sudamérica que por reorganizar los maltrechos comandos. Pero esos mismos documentos alertan de que ETA es capaz de reactivar grupos y que tiene en sus arsenales armas y explosivos para lanzarse a una «ofensiva limitada».
Los atestados de los servicios de Información aseguran que la banda ya sólo cuenta con «miembros con poco nivel de preparación y un grado muy bajo de ideologización». ETA no ha conseguido repuestos para los golpes de los últimos dos años y medio que han llevado a cinco jefes militares a la cárcel, la última vez en mayo del 2010, cuando cayó Mikel Carrera Sarobe Ata. A pesar de la inactividad de los últimos meses, el pasado año se cerró con 113 detenidos, entre ellos buena parte de miembros de la cantera de Segi, golpeada hasta la saciedad por la Policía y el juez Fernando Grande-Marlaksa. Todos los intentos por recomponerse en los últimos meses se han contado por fracasos: activar una base operativa en Portugal desde la que golpear en toda España, formar tres comandos gemelos en el País Vasco, o establecer una infraestructura en Cataluña.
No logra los millones que precisa. A esta situación se suma la asfixia económica. Todos los analistas señalan que ETA se ve incapaz de recaudar los cuatro millones de euros anuales que la organización terrorista estima que necesita para su propia supervivencia. La extorsión del impuesto revolucionario no ha cesado, según denuncia la patronal vasca, pero lo cierto es que muy pocos son los empresarios que pagan, tal y como atestiguan los informes de Interior. Y las perspectivas para las arcas terroristas son aún peores cuando en mayo la izquierda aberzale ilegal sea excluida de los ayuntamientos vascos y navarros.
Aún así, no hay que echar las campanas al vuelo. Los servicios de Información están convencidos de que la banda tiene todavía en España cuatro comandos, ya formados, que pueden ser resucitados en relativamente poco tiempo. La gran preocupación de Interior es el ya veterano comando Vizcaya, una difusa estructura terrorista que opera desde hace tres años y sobre la que no se han obtenido datos relevantes a pesar de la caída en este tiempo de los responsables de la banda. Ese grupo es el que asesinó en junio del 2009 al policía nacional Eduardo Puelles en la localidad vizcaína de Arrigorriaga y realizó varias de las últimas acciones de la banda. Además, la policía cree que hay informadores en Madrid.