Hallan al joven desaparecido despeñado en el pantano y a 12 kilómetros de su coche
Unos amigos descubren el cadáver en las compuertas de la presa. Todas las hipóteis están abiertas

El Citröen Xara que conducía el joven fue retirado en las primeras horas de la madrugada del domingo
A 12 kilómetros del lugar donde descubrieron su coche volcado en la carretera de Los Muelles. Treinta y dos horas después de sufrir un supuesto accidente de tráfico. Y despeñado a los pies de la presa del pantano de Bárcena, después de precipitarse desde una altura de más de 40 metros. Así apareció ayer el cadáver del joven ponferradino Miguel A. Díaz de 23 años de edad y desaparecido desde la madrugada del sábado.
El cadáver del joven, del que no se sabía nada desde las cuatro y media de la madrugada del sábado, lo encontró pasado el mediodía de ayer un grupo de una docena de amigos que participaba en el operativo de búsqueda en las inmediaciones del cruce de la carretera de Los Muelles con la CL-530 (antigua N-120), en la linde de Ponferrada con Camponaraya. «Ya habíamos estado buscándole por la noche y llevábamos desde las ocho de la mañana peinándolo todo tres y cuatro veces. Como habíamos visto un frenazo de su coche y el de otro más contra la isleta, y Mitch no aparecía, empezamos a pensar cosas raras; si no habría otro coche picado con él y se lo habrían llevado al pantano, que es donde han aparecido otros cuerpos», contaba anoche uno de los jóvenes que descubrió el cadáver, tras declarar en la Comisaría de Policía.
No se equivocaron de lugar. A las 12.30 horas, llegaban a la presa del pantano divisaban un cuerpo despeñado en la zona de las compuertas y daban la voz de alarma. Una hora después, la Policía Nacional avisaba a la madre del desaparecido, que se encontraba en la zona del accidente, para confirmar que había encontrado muerto a su hijo, a 12 kilómetros de allí.
«Nunca se metía en líos». Los investigadores no descartaban ayer ninguna hipótesis sobre las causas de la muerte del joven, que llevaba cinco años trabajando en un conocido bar de Ponferrada. «No tenía enemigos y nunca se metía en líos», decía ayer uno de sus amigos en la zona de la carretera de Los Muelles. La misma afirmación la repitieron a lo largo del día todos los conocidos de Miguel A. Díaz con los que dialogó este diario. Más de doscientas personas, entre familiares, amigos y clientes del bar donde trabajaba llegaron a movilizarse durante la noche del sábado y la mañana del domingo para colaborar con la Guardia Civil, la Policía Nacional y la Policía Local en la búsqueda del joven. La operación se había interrumpido durante la noche debido a la escasa visibilidad, aunque grupos de voluntarios estuvieron recorriendo la zona, a temperaturas bajo cero, hasta las cuatro de la madrugada del domingo.
El levantamiento del cadáver se produjo pasadas las tres y media de la tarde, después de que la Policía Nacional cortara el acceso a la presa. La Subdelegación del Gobierno informó de que «según la primera inspección ocular», el cuerpo «se habría precipitado desde el muro de la presa». El cadáver fue trasladado al Instituto Anatómico Forense de Ponferrada para practicarle la autopsia y determinar las causas, y posiblemente la hora, de su fallecimiento. El juzgado número tres, que instruye las diligencias, ha decretado el secreto del sumario.