Asalto de Greenpeace a Cofrentes

Imagen facilitada por Greenpeace de uno de sus activistas dentro de la central.
La Guardia Civil de Requena detuvo ayer a quince activistas de Greenpeace y a un fotógrafo independiente, según fuentes de esta organización ecologista, cuyos miembros irrumpieron ayer a primera hora en el complejo de la central nuclear de Cofrentes para desarrollar una acción de protesta y pedir su cierre. En un comunicado, Greenpeace negó que sus activistas hayan utilizado la violencia y reiteró que «si tres trabajadores de la central han resultado heridos, en ningún momento se ha debido al comportamiento violento de los detenidos».
El portavoz de la organización, Carlos Bravo, dio por concluida la protesta después de que los tres escaladores de Greenpeace, que se habían encaramado a una de las torres de Cofrentes para pintar la advertencia Peligro nuclear, descendieses.
Respecto a las informaciones del Consejo de Seguridad Nacional y las declaraciones de la delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana, sobre tres vigilantes heridos tras el forcejeo con algunos de los ecologistas, el portavoz de Greenpeace ha desmentido estas acciones «categóricamente».
«Estamos sorprendidos», ya que, según Bravo, «no ha habido violencia» por parte de los miembros de la organización sino acciones puntuales de «resistencia pasiva» como «tirarse al suelo».