Levert abortó la operación por el desbarajuste policial tras el chivatazo
Seis horas de confidencias en el Palacio de Justicia de París a cuenta del chivatazo a ETA. Y una afirmación que Laurence Levert repitió varias veces durante su encuentro secreto del pasado lunes con el juez Pablo Ruz: ni ella ni los mandos antiterroristas galos bajo su mando recibieron presión alguna «política o judicial» desde España para abortar la operación que el 4 de mayo de 2006 tenía que haber decapitado el aparato de extorsión de la banda terrorista, incluida la detención de un dirigente del PNV.
La juez antiterrorista gala se esmeró en explicar durante su «distendido» encuentro con el instructor de la Audiencia Nacional que las fuerzas de seguridad francesas decidieron, siempre de -˜motu proprio-™, no seguir el guión previsto a causa de los desbarajustes y contradicciones de la Policía española, que ante la constatación de que hubo un chivatazo horas antes cogió a contrapié y obligó a cambiar apresuradamente detalles del operativo sin avisar al otro lado de la frontera.
Fuentes españolas y francesas conocedoras de lo que se trató en el encuentro han desvelado algunos detalles de esa reunión, en la que los dos jueces mostraron «mucha sintonía», nada que ver con las suspicacias que Levert y el anterior instructor del caso, Baltasar Garzón, se demostraban mutuamente.
A pesar de las críticas, la magistrado prometió colaboración con la Audiencia Nacional para aclarar el chivatazo.